Muere en EEUU a los 50 años la mujer más gorda del mundo, que llegó a pesar 353 kilogramos

Miércoles 28 de Enero de 2026, 22:10

Charity Pierce



Charity Pierce, la mujer que fue conocida a nivel internacional como la mujer más gorda del mundo tras llegar a pesar más de 350 kilos, murió a los 50 años en Estados Unidos, luego de atravesar un prolongado y delicado cuadro de salud. Su historia se hizo famosa a través del reality “My 600-lb Life”, emitido por la cadena TLC, donde se mostraron sin filtros las consecuencias físicas y emocionales de la obesidad extrema.

La muerte de Pierce fue confirmada por su hija, Charly Jo, quien comunicó la noticia a través de sus redes sociales con un mensaje cargado de emoción. Allí expresó que su madre “finalmente está en paz” y agradeció haber podido acompañarla en sus últimos momentos. Según trascendió desde el entorno familiar, falleció en la madrugada del martes en territorio estadounidense, rodeada por sus seres queridos.

De acuerdo con la información conocida, Charity Pierce se encontraba desde hacía varias semanas bajo cuidados paliativos. Su estado de salud se había agravado por la acumulación de múltiples patologías asociadas a la obesidad mórbida, entre ellas linfedema severo —una afección del sistema linfático que le provocaba una inflamación extrema en las piernas— y acumulación de líquido en los pulmones, cuadro que habría sido determinante en el desenlace. Hasta el momento, no se difundió una causa de muerte oficial.

Pierce nació y vivió en Estados Unidos, y su caso tuvo repercusión mundial cuando se conoció que había alcanzado un peso cercano a los 353 kilos, una condición que la dejó prácticamente inmovilizada y dependiente de asistencia permanente. En ese contexto, aceptó exponer su vida en televisión con la esperanza de salvarse y poder recuperar movilidad, autonomía y calidad de vida.


En el programa de TLC, su tratamiento estuvo a cargo del reconocido cirujano bariátrico Younan Nowzaradan, con base en Texas. Tras un extenso proceso médico, cirugías gástricas y estrictos controles, Pierce logró una transformación que impactó a la audiencia: bajó cerca de 200 kilos, lo que equivale a unas 440 libras, una de las pérdidas de peso más significativas mostradas en el ciclo.


Sin embargo, a pesar del descenso de peso y de múltiples intervenciones quirúrgicas —incluidas operaciones para retirar grandes masas de tejido adiposo y exceso de piel—, su salud nunca dejó de ser frágil. En 2020, la propia Charity Pierce reveló públicamente que había sido diagnosticada con cáncer de riñón, enfermedad por la que debió someterse a una cirugía para extirpar el órgano afectado. En aquel momento contó que atravesaba el proceso con temor, marcado además por el recuerdo de su madre, fallecida por cáncer cerebral.

La historia de Pierce continuó siendo seguida en el programa “My 600-lb Life: Where Are They Now?”, donde apareció junto a su hija y habló de los desafíos para sostener un estilo de vida saludable, así como del impacto psicológico de una adicción a la comida vinculada a traumas familiares y violencia en su infancia.

La muerte de Charity Pierce, en Estados Unidos, volvió a poner en el centro del debate a la obesidad extrema como una enfermedad crónica, que requiere abordajes médicos, psicológicos y sociales de largo plazo. Su vida, atravesada por el sufrimiento, la exposición pública y un esfuerzo constante por cambiar, dejó una marca profunda en millones de espectadores que siguieron su historia alrededor del mundo.