El crimen de Érika Álvarez tiene muchas preguntas sin respuesta que aún rodean la investigación

Viernes 30 de Enero de 2026, 04:19

ERIKA ANTONELLA ALVAREZ. El lugar donde la mataron y la forma en que su cuerpo llegó al basural de Manantial Sur donde fue hallado son algunos de los interrogantes del caso que aún no tienen una respuesta.



A medida que avanza la causa por el asesinato de Érika Antonella Álvarez, persisten interrogantes centrales que los investigadores todavía no han logrado despejar, tanto sobre la mecánica del hecho como sobre el posible trasfondo del crimen que tiene como único imputado a Felipe “El Militar” Sosa.

Uno de los puntos más sensibles es el lugar exacto donde se produjo el homicidio. En un primer momento se mencionó una vivienda ubicada en Frías Silva al 1.300, hacia donde la joven se dirigía para encontrarse con Sosa. 

Sin embargo, no se descarta que el ataque haya ocurrido en otro domicilio situado en Santo Domingo al 1.100. En este último inmueble, durante los allanamientos, los pesquisas hallaron una cuerda similar a la que se habría usado para atar el cuerpo y bolsas de consorcio parecidas a las empleadas para ocultarlo. 

Tampoco está definido con precisión el momento del crimen: los peritos estimaron que pudo haberse cometido entre el miércoles 7 y el jueves 8.

Otro interrogante gira en torno al traslado del cadáver. La hipótesis inicial apunta a que se utilizó una camioneta. En ese marco, se secuestraron más de media docena de vehículos de ese tipo vinculados a las empresas de seguridad del acusado. 

No obstante, los investigadores también analizan la posible intervención de una VW Amarok que, por pedido de Sosa, habría sido llevada a Buenos Aires por un empleado un día después del hecho. Ese rodado fue localizado y secuestrado en Pilar.

En relación con la prueba científica, se confirmó que se recolectaron muestras biológicas y que el perito del Ministerio Público Fiscal debía informar si son aptas para realizar estudios genéticos que permitan avanzar en la identificación de rastros relevantes.

El teléfono celular de Érika continúa sin aparecer, aunque, a pedido del querellante Carlos Garmendia y mediante una herramienta tecnológica, se logró determinar que sería posible recuperar información del dispositivo. 

Según trascendió, ese análisis comenzaría el lunes. Para los familiares, ese contenido podría ser determinante, ya que sostienen que la joven solía documentar su vida a través de mensajes, audios, fotos y videos.

En cuanto a los teléfonos secuestrados a Sosa, se supo que comenzó el análisis de uno de los dos aparatos, el que presuntamente utilizaba para cuestiones laborales. El dispositivo no pudo ser desbloqueado porque se ingresó un PIN incorrecto. Los primeros abogados que lo asistieron se habían comprometido a facilitar el acceso, aunque no se informó si cumplieron antes de dejar su defensa.

Sobre la posible participación de terceros, el escenario sigue abierto. Los familiares reconocieron que Érika mantenía encuentros sexuales con Sosa y otras personas, pero no se confirmó si existió una reunión de ese tipo el día del crimen. 

De comprobarse la intervención de más individuos, los investigadores deberán determinar si participaron directamente en la muerte o si colaboraron en su encubrimiento.

Respecto a la situación personal del acusado, se indicó que está divorciado y mantiene una relación con Justina Gordillo, empleada judicial que se desempeña bajo la órbita de la Corte Suprema de Justicia provincial. 

Sus compañeros, aun en plena feria, se mostraron sorprendidos por la detención de su pareja, a quien describieron como una persona de bajo perfil y sin antecedentes problemáticos.

También se analiza si Sosa recibió ayuda para mantenerse prófugo durante varios días en Buenos Aires, aunque por ahora no hay confirmaciones. En paralelo, continúa la discusión sobre un eventual vínculo del caso con el narcotráfico. 

Si bien surgieron líneas en ese sentido, no se sabe si se abrió una causa específica en la fiscalía de Narcomenudeo y se confirmó que la Justicia Federal no recibió información formal al respecto. 

La respuesta a ese punto dependerá, en última instancia, de que se logre establecer con claridad cuál fue el móvil del crimen.