Viernes 30 de Enero de 2026, 16:07
En las últimas horas salieron a la luz detalles estremecedores en la causa que tiene como acusado a Marcelo Porcel, el empresario señalado por presuntos abusos sexuales contra al menos diez compañeros de colegio de su hijo en el barrio porteño de Palermo.Según la investigación judicial,
los chats incorporados al expediente se convirtieron en una prueba clave. Los mensajes surgieron de un grupo de WhatsApp de madres y padres del Colegio Palermo Chico, en el que participaba la esposa de Porcel.
Lo más alarmante que se desprende de la causa es que
el empresario habría utilizado el celular de su mujer para responder mensajes, hacerse pasar por ella y coordinar encuentros, traslados y supuestas “pijamadas”.De acuerdo con los investigadores,
esta maniobra le permitía ganar la confianza de las familias y atraer a los menores tanto a su domicilio como a oficinas vacías, donde luego se habrían producido los presuntos abusos, el suministro de alcohol y la captación mediante apuestas.
En uno de los mensajes que figuran en el chat, una madre advirtió: “Mi hija iba a jugar dos veces al mes. Ante todo la palabra de los chicos. Es que hay madres y padres, y profes, que tienen hijos en varios cursos. Por ende aviso, así no les pasa como a mí”.
Las conversaciones también dejaron al descubierto que sobre Porcel ya pesaba una medida perimetral vigente que le prohibía acercarse al colegio, una restricción que gran parte de las familias desconocía.
El grupo derivó en un fuerte cruce con
María Llorente, esposa del empresario, quien fue increpada por otros padres por haber invitado a menores de edad a su casa mientras su marido enfrentaba una denuncia penal y limitaciones judiciales.
Ante los cuestionamientos, la mujer respondió en el chat: “Hola, chicas. La situación de las familias realmente es muy angustiante. Lo más importante en este momento es preservar la salud mental de nuestros hijos e hijas”.
La mujer de Porcel respondió en el grupo de padres (Foto: TN).
La tensión fue en aumento.
“Mis hijas no van a ir más al colegio, es una cuestión de seguridad”, escribió una madre. Otra agregó: “Perdón mi total ignorancia, pero si tiene una orden de restricción, no creo que pueda acercarse al colegio”.Llorente negó que su marido concurriera al establecimiento a buscar a su hijo, aunque otra madre la enfrentó al recordar que una semana antes había invitado a una compañera del niño a su domicilio. La mujer respondió que esa versión era falsa.
Los padres comenzaron a sospechar que Porcel utilizaba el celular de su esposa debido a la velocidad con la que se respondían los mensajes, ya que Llorente había sufrido un ACV tiempo atrás y no podía tipear con la misma rapidez.El expediente judicial reúne denuncias de al menos diez adolescentes, pericias informáticas y testimonios que comprometen al empresario. Sin embargo, hasta el momento, Marcelo Porcel no fue indagado ni detenido.