Crecen los exorcismos y ahora la Iglesia da cursos por Zoom para “sacar al diablo” del cuerpo

Viernes, 16 de Abril de 2021 22:49

Solo en Italia hay 300 sacerdotes autorizados a trabajar con “poseídos” y la demanda mundial crece: en el último año pidieron ser exorcizados medio millón de fieles, el triple que hace una década.



No hay dudas de que Roma, la ciudad de la cual el Papa es obispo y contiene las 44 hectáreas soberanas del Vaticano, es el centro mundial irradiador de los exorcismos, que son plegarias de liberación para expulsar al demonio de un poseído.

En Italia hay trescientos sacerdotes exorcistas autorizados por los obispos, los únicos que pueden pronunciar las oraciones de expulsión de los demonios de los cuerpos de los "poseídos". La demanda mundial de exorcismos está en auge.

Según fuentes vaticanas, en los últimos 12 meses medio millón de fieles presentaron su caso a los sacerdotes exorcistas, el triple que hace una década. Y es en Roma donde se realiza el más famoso y concurrido curso que este año llegará a su quinceava edición.

El tema del curso es el exorcismo y la oración de liberación. Como fruto de los nuevos tiempos, el año pasado se canceló el encuentro por la imposibilidad de que llegaran a Roma entre 250 y 300 participantes de medio centenar de países debido a la pandemia. Así, en marzo de este año se organizó un curso especial vía Internet, que reunió a más de doscientos participantes por Zoom. A la espera del 15° encuentro “en presencia”, con fecha a fijar en los próximos meses, por el que cada participante paga unos 400 euros.

Desde 2005, los cursos los organiza la Pontificia Universidad Regina Apostolorum de la orden de los Legionarios de Cristo. El padre Luis Ramirez, del Instituto Sacerdos, coordina los encuentros que tienen una repercusión creciente y renuevan los debates acerca de los exorcismos.

“Hemos querido responder a quien desea comprender la mejor manera de ayudar a personas que tienen necesidad de curación espiritual. Se trata “de una visión interdisciplinaria sobre el exorcismo para servir mejor”, dijo.

Monseñor Luigi Negri el día de su ordenación sacerdotal: "El exorcismo es un misterio de misericordia para los que sufren".

Monseñor Luigi Negri el día de su ordenación sacerdotal: "El exorcismo es un misterio de misericordia para los que sufren".

Monseñor Luigi Negri, en tanto, afirmó que “el exorcismo es un ministerio de misericordia para los que sufren”.

El padre Pedro Barrajón, teólogo de la universidad de los legionarios, explicó que “con pocas preguntas un exorcista puede entender si su interlocutor pasa por un fenómeno espiritual o es otra cosa”. En una actualización que hizo la iglesia de los ritos en 1999, puso el acento en la obligatoriedad de que los exorcistas requieran la ayuda de la ciencia a través de psiquiatras, psicólogos y otros especialistas, para determinar bien si se trata de un caso de "posesión diabólica".

En el curso via Internet de marzo, el padre Barrajón abrió las sesiones que duraron cuatro días abordando el tema: “Angeles y demonios en el plano de la salvación”.

No hay datos actualizados sobre el número de exorcistas en el mundo. Hace cinco años eran un poco más de 400, de los cuales 260 están en Italia.

En favor de los que creen en la presencia constante del demonio, los exorcistas católicos encuentran un aliado en el mismo Papa. Francisco habla con relativa frecuencia de Lucifer. “Existe, sí, es verdad, y es nuestro mayor enemigo. Es el que trata de hacernos resbalar en la vida. Es el que pone malos deseos en nuestros corazones, malos pensamientos y nos lleva a hacer las muchas cosas malas que hay en la vida, para terminar en guerras”, explica Jorge Bergoglio.

El exorcista Gabriele Amorth, nombrado en Roma. Afirmó que se enfrentó 70.000 veces a Satanás. / Reuters archivo

El exorcista Gabriele Amorth, nombrado en Roma. Afirmó que se enfrentó 70.000 veces a Satanás

El más legendario exorcista en muchos años en Roma fue el padre Gabriele Amorth, fallecido en medio de la congoja popular en 2016, a los 91 años, por problemas pulmonares. Amorth tenía una fuerte personalidad pero también el don de ser simpático. En 1985 fue nombrado exorcista en Roma, que es la diócesis del Papa.

Fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas, Amorth pidió en una carta al Papa como decisivo expediente antidiabólico que Su Santidad diera el gran paso: extender la autorización a hacer exorcismos a todos los sacerdotes de la Iglesia. Hubiera sido una revolución pero no ocurrió. Sigue vigente la condición indispensable de la autorización del obispo de la diócesis del sacerdote.

Amorth ayudó a popularizar los exorcismos en Roma y el resto de Italia. Partisano que combatió contra la ocupación nazifascista en la Segunda Guerra Mundial, fue condecorado y eligió para su vocación sacerdotal a la orden de San Pablo.

Poco antes de su muerte dijo por televisión que había realizado más de 70 mil exorcismos. 

El padre Amorth explicó entonces que “un exorcismo es una oración pública de la Iglesia" hecha por un sacerdote designado por un obispo. “Es una oración de liberación del demonio, de su influencia maligna o del mal que ha provocado”, agregó.

¿Cómo es que Dios permite una posesión demoníaca? Según Amorth, mientras hacía sus exorcismos preguntaba a los demonios por qué se empeñaban en quedarse. “Me respondían que no podían irse porque Dios no se los permitía”, completó. Y resumió que “es Dios el que elige cuando el demonio puede liberar a una persona”.

“El Señor permite casos de posesión en el que la persona no llega nunca a liberarse. Yo los he tratado”, agregó. Y contó: "El demonio se descontrola de rabia desesperada cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen, como un escapulario, o si rezo oraciones a María. ¡Le tiene un odio impresionante! Y no lo puede soportar. Se revuelve, huye como la peste!”.

Exorcismos en el Siglo XXI

Según Amorth, el demonio “se siente profundamente humillado, obligado a hincar la rodilla ante una mujer, la madre de Cristo. Con eso no puede. Las oraciones a la Virgen durante un exorcismo son extraordinariamente poderosas en mi favor”.

Otra poderosa arma, afirmó, son las reliquias que han pertenecido a algunos santos: "Yo las utilizo con mucha frecuencia porque el Diablo no las puede soportar”.

En la habitación que utilizaba para muchos exorcismos en la casa de los padres paulistas en Roma, Amorth mostraba clavos, tuercas y otros objetos que, dijo, los poseídos le escupían durante los ritos de liberación: “Esos objetos no están dentro de la persona físicamente, se materializan en la boca al ser expulsados. Por eso los guardo en una caja. Es muy difícil de creer, pero estan allí”.

Amorth contó "lo difícil" que resulta resolver una posesión en una sola reunión: "Los poseídos tienen muchas veces una fuerza brutal. Y en varias ocasiones observé casos de levitaciones. Un joven campesino se levantó hasta tocar la cabeza con el techo”.

Religiosos y laicos asisten al Curso sobre Exorcismo Oración de Liberación organizado por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Foto V. Sokolowicz

Religiosos y laicos asisten al Curso sobre Exorcismo Oración de Liberación organizado por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.

En un video se lo pudo ver a Amorth en una sesión de exorcismo. Se lo practicó a Cristina, una mujer de 35 años. Asistieron no solo los auxiliares del exorcista que la agarraban en el sofá donde estaba sentada, sino también fieles que seguían las oraciones y las contorsiones de la mujer. 

Amorth le echó agua bendita, puso la mano sobre frente de Cristina, quien gritaba “soy Satanás, basta”. 

El cura, muestra el video, le puso otra vez la mano en la cabeza y recitó oraciones a la Virgen María y los ritos de liberación. Después la bendijo y gritó: “Basta!”. Un minuto después Cristina se tranquilizó. “Damos gracias a Dios”, dijo exorcista. Pero la posesión continuaba, “eran necesarias más sesiones”.

Misa Carismática celebrada por padre Michelle Vassallo en la iglesia Stimmati di San Francesco el centro de Roma.Foto: Victor Sokolowicz

Misa Carismática celebrada por padre Michelle Vassallo en la iglesia Stimmati di San Francesco el centro de Roma

Amorth recordó varias veces en entrevistas que participó de uno de los dos exorcismos que hizo san Juan Pablo II, en 1982, al cuarto año de su pontificado. Pero el caso más resonante hasta hoy es el de Pío XII que, convencido de que Hitler estaba poseído por el Demonio, intentó exorcizarlo a distancia. En el proceso de beatificación del Papa Pacelli, varios testimonios lo confirman.

Un sobrino de Pío XII lo firmó en las actas del proceso. Durante los peores momentos de la guerra, el Papa intentó varias veces “liberar el alma de Hitler del Diablo, haciendo todas las invocaciones previstas en el rito del exorcismo: “En nombre de Jesús, Satanás vete…”.

Según dijo el padre Amorth, “las oraciones a distancia raras veces tienen un efecto liberatorio”. Una de las condiciones para los exorcismos es que las personas estén presentes. Amorth no dudó de que Hitler “era un satanista" y dijo que no le asombraba que Pío XII haya intentado un exorcismo a distancia”. 

Supuesto exorcismo del Papa a un mexicano en 2013.

Supuesto exorcismo del Papa a un mexicano en 2013.

También al Papa argentino se le atribuyó un exorcismo. Causó mucho revuelo en mayo de 2013, apenas dos meses después de su elección. Francisco impuso las manos y recitó una oración al mexicano Angelo, un hombre de 43 años que había sido llevado hasta la audiencia general de los miércoles en una silla de ruedas por un sacerdote. El Vaticano desmintió después que el Papa hubiera realizado un exorcismo. Angelo los había recibido antes porque le fue dictaminada una posesión diabólica. El padre Amorth, sonriente, dijo entonces que el Papa había hecho seguramente un fructífero exorcismo.

Una mujer se desmaya durante misa Carismática celebrada por padre Michelle Vassallo en la iglesia Stimmati di San Francesco, en Roma.Foto: Victor Sokolowicz

Una mujer se desmaya durante misa Carismática celebrada por padre Michelle Vassallo en la iglesia Stimmati di San Francesco, en Roma. Foto: Victor Sokolowicz

Exorcismos en la Argentina

En la Argentina no es una rareza que feligreses golpeen la puerta de una iglesia diciendo que creen estar poseídos por el demonio o que un familiar o un allegado lo está. Por eso piden la asistencia de un exorcista, es decir, de un sacerdote especialmente capacitado para expulsarlo. Sin embargo, para las autoridades eclesiásticas es algo absolutamente excepcional que efectivamente esas personas estén "poseídas".

“Es algo relativamente habitual que en un obispado o parroquia se reciban pedidos de auxilio ante una supuesta posesión, pero la inmensa mayoría de los casos que se presentan son, en realidad, problemas psiquiátricos”, dijo ante una consulta de Clarín una calificada fuente eclesiástica con capacitación en el ámbito sanitario. “En mis más de 40 años de sacerdote creo haber estado en presencia de una posesión solamente dos veces”, ejemplificó.

Con todo, la cuestión no es fácil de abordar en la Iglesia en la Argentina como en la del resto del mundo. Ocurre que si bien la doctrina católica acepta las posesiones diabólicas (existe un ritual actualizado y la recomendación de que en cada diócesis haya un sacerdote exorcista), no todos los clérigos creen a pie juntillas en ello o, al menos, son renuentes a aceptar la existencia de casos.

La doctrina católica acepta las posesiones diabólicas EFE/Enrique Garcia Medina

La doctrina católica acepta las posesiones diabólicas

“No en todas las 65 diócesis en que se divide la Iglesia en el país hay un sacerdote exorcista y, por eso, suele recurrirse a otra que sí lo tiene ante un pedido por un presunto caso”, precisó la fuente. Apuntó que quien practica un exorcismo “no solo debe tener una capacitación especial, sino también una gran sobriedad en su proceder para no caer en sobreactuaciones psicológicas que se alejan de lo estrictamente religioso”.

El único exorcista argentino de cierto conocimiento público es el padre Carlos Alberto Mancuso. Hasta hace poco tiempo -actualmente tiene 87 años- recibía los viernes por la tarde en su parroquia Nuestra Señora de Luján, en La Plata, a personas presuntamente poseídas. “La gente viene a buscar en nosotros algún auxilio, algún amparo, algún socorro, porque se sienten imposibilitados de enfrentar la situación que están viviendo”, declaró en 2018.

“Nosotros escuchamos a todos para saber qué pasa -agregó- y entonces yo me doy cuenta después de un diálogo, es decir, saco mis propias conclusiones que me llevan a una cierta certeza de saber si la persona está posesa o tiene otra cosa”. No obstante, admitió que en la gran mayoría de los casos se trata de problemas psiquiátricos, no de una posesión diabólica. Eso sí, advirtió que “la gente más propensa a ser poseída es la que le gusta el esoterismo”.

Curso en Roma para practicar exorcismos. Cada inscripto paga 400 euros.

Curso en Roma para practicar exorcismos. Cada inscripto paga 400 euros.

Mancuso no oculta su satisfacción por el hecho de que el hoy Papa Francisco, cuando era el cardenal Jorge Bergoglio y ejercía como arzobispo de Buenos Aires, le enviaba supuestos casos de posesión. "Ahora en Roma él seguramente tiene un montón de exorcistas a su disposición a los que puede recurrir, pero aquello demuestra que cuando estaba acá creía en lo que nosotros estábamos haciendo”.

Con una experiencia de décadas a cuestas como exorcista, el padre  Mancuso admite que expulsar al demonio de un cuerpo no es cosa fácil, que se resuelva de una sola vez. Y expone al sacerdote al riesgo de sufrir ataques físicos. Por eso, Mancuso dice que no solo necesita apelar a objetos religiosos como el crucifijo o el agua bendita para realizar el ritual, sino también contar con la asistencia de hombres jóvenes y fuertes.

De hecho, recuerda el caso de un muchacho al que había exorcizado en dos ocasiones, pero que volvía a experimentar síntomas de estar poseído. Y que estando delante de él para un tercer ritual se levantó de la silla con energía pegando gritos insultantes y blasfemos y se le vino encima. Cuenta que sus asistentes “se lanzaron sobre él, lo agarraron, lo tiraron al suelo y entonces les dije que lo pongan boca abajo”.

Agrega que el muchacho comenzó a quejarse de la fuerza con la que era contenido: “Me aprieta, me duele”, decía. Mancuso recuerda que le contestó que no le importaba su sufrimiento porque “era él el que atacaba”. Y completa: “Ahí se calló la boca y se quedó quieto. Lo que no sabemos es si quiso atacarme o quiso irse”. A final, precisa, la tercera fue la vencida y con el nuevo ritual la posesión demoníaca terminó.

Mancuso reflota también el caso de “una chica endemoniada que estaba sentada en el suelo y cuando me vio entrar se encogió toda y se agazapó con un susto tremendo. Pero no era la chica, era lo que tenía adentro, el demonio. El maligno descubre enseguida quién es el que lo puede expulsar. Por eso, no quería saber nada con verme a mí, pero bueno, ’lo lamento, le dije, esta es mi tarea’”.

En cuanto al ritual que realiza, Mancuso afirma que prefiere uno antiguo, el "modelo de exorcismo de la época de San Pío V, que data de 1614, más allá de que con el correr del tiempo la Iglesia lo fue modificando, hasta llegar al que está vigente hoy", explica. Y detalla que se trata de un rito que dura en promedio media hora y que incluye una serie de oraciones y súplicas a Dios.

"Puede ser que en ese rato no lo pueda expulsar, porque la persona tiene que estar dispuesta, tiene que desear", relata. Revela que a veces se escucha una pregunta del diablo, encubierta en la voz del poseído: "¿Para qué me querés echar?". Y que ahí arranca un intercambio que puede llegar a terminar con agresiones físicas.

Sin embargo, aclara que en ningún caso estuvo ante endemoniados que giraron sus cabezas 360 grados, ni tampoco que vomitaron líquidos sobrenaturales como aparece en la famosa película “El exorcista”, de mediados de los ’70”. De todas maneras, emoción no parece haberle faltado. /Clarín