Sábado 30 de Agosto de 2025, 09:15

Larrabure con su esposa y sus hijos
"Argentino del Valle Larrabure: crónica de un martirio"
Por Eduardo Lazzari
El año 2025 se ha convertido en el tiempo de la conmemoración de una escalada de violencia que sumió al país en los más oscuros momentos de la vida moderna de los argentinos. Se cumplieron 50 años de aquellos acontecimientos que aún repercuten en el alma social, probablemente debido a la manipulación política de la verdad histórica, que han impedido ubicar lo ocurrido durante la década de 1970 en su correcto lugar y sobre todo establecer desde la ciencia historiográfica un balance equilibrado de lo ocurrido entonces.
Es indudable que ese tiempo extraño y tenebroso no ha sido abordado hasta hoy de una forma completa y acabada, muy probablemente debido al riesgo jurídico de la apertura de causas sobre los crímenes cometidos en el marco de lo que la sentencia pronunciada en el juicio a las juntas militares llevado a cabo en 1985 caracterizara de la siguiente manera: “Se ha examinado la situación preexistente a marzo de 1976, signada por la presencia en la República del fenómeno del terrorismo que, por su extensión, grado de ofensividad e intensidad, fue caracterizado como guerra revolucionaria”. Vale destacar que esta definición se estableció para el período constitucional existente entre el 25 de mayo de 1973, asunción del presidente Héctor José Cámpora, y el 24 de marzo de 1976, derrocamiento de la presidente María Estela Martínez de Perón.
Pero sin duda, lo ocurrido con el entonces mayor Argentino del Valle Larrabure merece ser recordado como uno de los crímenes más horrorosos cometidos por la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo
Su vida hasta 1974Larrabure nació en San Miguel de Tucumán el 6 de junio de 1932. Es el séptimo hijo del matrimonio formado por Cirilo y Carmen Conde. Estudió la escuela primaria y el colegio secundario en su ciudad natal. Como consecuencia de sus inclinaciones por lo castrense desde su niñez, ingresó al Colegio Militar de la Nación en 1950 y egresó a los dos años como subteniente. Su primer destino fue el Regimiento de Infantería 9 de Tucumán, y luego fue trasladado a Buenos Aires, donde iba a ingresar a la Escuela Superior Técnica.El 8 de diciembre de 1955 se casó con María Susana de San Martín, con quien tuvo dos hijos: María Susana y Arturo Cirilo. En 1964 obtuvo el título de oficial ingeniero militar, con el cual llegó a ser Jefe de Laboratorios del Comando de Intendencia, debido a que también realizó el curso de comando en la Escuela Superior de Guerra. En 1972 fue destinado al Instituto Militar de Ingeniería de Río de Janeiro, perteneciente al ejército brasileño, donde permaneció dos años estudiando ingeniería química, siendo condecorado por el Brasil como miembro de la Orden del Pacificador.
Publicación del Ejército Revolucionario del Pueblo.Su carrera como oficial profesional lo llevó a la Fábrica Militar de Tolueno Sintético de Campana, y desde 1969 como subdirector de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María, en Córdoba, donde sumó el cargo de director de producción. Al volver al país en 1974, desde el Brasil retomó sus cargos anteriores allí. Vale decir que la mayoría de las instalaciones militares argentinas tienen un barrio destinado a los oficiales que cumplen destinos en ellas, y este era el caso de la fábrica de Villa María.
Es importante destacar que la violencia política por parte de las guerrillas insurreccionales, como Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) fue en aumento desde la muerte del presidente Juan Perón, producida el 1 de julio de 1974. Las dos organizaciones nombradas, hacia agosto de ese año, mantenían dos políticas diferentes: Montoneros intentaba infructuosamente integrarse al gobierno de María Estela Martínez de Perón, pero lo hacía en forma abierta, a diferencia del ERP que mantuvo la clandestinidad durante todo el proceso democrático iniciado en 1973, debido a la impugnación de la “república burguesa explotadora a través de la acción del ejército de ocupación que usa el nombre de Ejército Argentino”.
En este contexto, se produce una serie de asesinatos políticos de distinto origen, como los del diputado Rodolfo Ortega Peña y del exministro del Interior Arturo Mor Roig. A eso se suman, los operativos guerrilleros simultáneos del ERP contra el Regimiento de Infantería Aerotransportada 17 de Catamarca y contra la fábrica militar de Villa María, ambos producidos durante el segundo fin de semana de agosto de 1974. En este último ataque, comenzaría el calvario del entonces mayor Argentino del Valle Larrabure, subdirector de la fábrica militar.
Su secuestroEl sábado 10 de agosto de 1974, luego del copamiento de un hotel alojamiento para ser usado como base operativa, sesenta guerrilleros del ERP iniciaron a las 23.30 un ataque a la Fábrica Militar para obtener armas y municiones. El director del establecimiento, teniente coronel Osvaldo Jorge Guardone, que se encontraba en su casa, dio la orden de repeler el ataque e inició la reacción desde su posición. En el Casino de Oficiales se realizaba una reunión social que bruscamente fue interrumpida, y como consecuencia fueron tomados como rehenes el subdirector Larrabure junto al capitán García. La esposa de Larrabure fue testigo del secuestro y en cuanto pudo volvió a su casa, donde se encontraban sus hijos.
El ataque provocó muertos y heridos entre los combatientes del ERP y los miembros del Ejército Argentino, y algunos civiles, logrando los guerrilleros apropiarse de una módica cantidad de armas y fracasando en la obtención de las nuevas municiones que se producían en el lugar. El secuestrado García fue herido gravemente al intentar huir de sus captores, que lo abandonaron luego a la vera de un camino, y para Larrabure era el comienzo de un secuestro que duraría 372 días.
Su cautiverioHasta hoy no se conoce con exactitud el lugar donde estuvo secuestrado Larrabure hasta el 3 de noviembre de 1974, cuando fue trasladado a Rosario rumbo a una “cárcel del pueblo”, un sarcástico nombre puesto a instalaciones precarias y sobre todo inhumanas establecidas por el ERP. Los cautivos eran obligados cotidianamente a escribir un diario donde se registraba el “avance hacia la conversión” de los secuestrados, y no fue la excepción Larrabure. El objetivo de esos diarios era demostrar que el secuestro lograba la aceptación del pensamiento de la organización guerrillera, lo que era mostrado como un triunfo ideológico y práctico.
El diario de Larrabure fue publicado en la revista Gente y se lo presume verídico, a pesar de que nunca fue encontrado el original. Nunca fue doblegado a pesar de las torturas y vejaciones que fue sometido a lo largo de más de un año. Allí describe sus condiciones de cautiverio: “Aprecio que mi celda es una excavación porque carece de ventanas y una de las paredes laterales está burdamente revocada a cemento. El frente es de idéntica composición. El contrafrente es una pared de ladrillos huecos y una reja de aproximadamente 40 por 60 y el costado una divisoria de madera compactada… Dos tubos de plástico… conectan con el exterior y permiten la aireación mediante un extractor eléctrico cuyo funcionamiento depende de mis captores”.
La familia, por medio de un alambicado método de comunicación, recibió siete cartas de Larrabure, que fue ascendido por entonces a teniente coronel. Esas cartas mostraban un espíritu no vengativo y pedía a su esposa e hijos no tomar represalias por lo que él estaba sufriendo. El ERP quería que Larrabure entregara las fórmulas de los desarrollos de nuevas municiones, a lo que el cautivo se negó terminantemente. Finalmente, la organización guerrillera propuso un cambio de prisioneros (cinco por uno) a lo que el gobierno constitucional se negó terminantemente.
La aparición del cuerpo de Larrabure estremeció al país en 1975. Su muerteEl 19 de agosto de 1975, cuando ya el Ejército y la policía santafesina estaban detrás del rastro de la “cárcel del pueblo”, el ERP decidió el asesinato de Larrabure, de quien no habían conseguido nada, aunque posteriormente se negaron a aceptar la responsabilidad por el crimen, adjudicando al hombre que pesaba 40 kilos al momento de su muerte haberse suicidado. De hecho, es imposible que Larrabure haya tenido la capacidad física para armar con cables una horca y colgarse a sí mismo. Quien esto escribe ha leído las autopsias y ha consultado con diversos profesionales, coincidiendo todos en este aserto: Larrabure fue asesinado.
A los cuatro días apareció su cuerpo en un zanjón en Rosario, lo que causó una conmoción nacional por la crueldad del desenlace. Su funeral fue multitudinario y no se registraron declaraciones de ningún sector del país que justificaran lo ocurrido con Larrabure. Para la familia se iniciaba un camino de búsqueda de la verdad y de justicia, que aún hoy no ha tenido reparación. Algunos de los textos judiciales en las distintas instancias dan vergüenza ajena, como aquel párrafo de la Cámara Federal de Rosario, que pone en duda que la fábrica militar de Villa María fuera un establecimiento militar.
La posibilidad de su beatificación por martirioLarrabure fue ascendido post morten a coronel, y en tal carácter es homenajeado por un monumento ubicado en la avenida del Libertador, frente al Museo Nacional de Bellas Artes, en Buenos Aires; calles en varios pueblos del país; y se impuso su nombre a la promoción a la que pertenecía en el Colegio Militar; y en la Facultad de Ingeniería del Ejército un laboratorio se llama “Larrabure”.
En 2022, tomando en cuenta la actitud de vivir las virtudes cristianas hasta el martirio que Larrabure tuvo en su cautiverio, la Iglesia Católica argentina a través del Obispado Castrense inició el proceso canónico para elevar al coronel a los altares. Actualmente, se está desarrollando a nivel diocesano la causa de beatificación, que se espera elevar a la Santa Sede en poco tiempo.
Larrabure, un crimen impune para la justicia terrena que puede encontrar justicia divina en el reconocimiento a sus actitudes éticas en la peor condición: la falta de libertad absoluta para elegir.
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