Sábado 03 de Enero de 2026, 13:43
La captura de Nicolás Maduro en un operativo militar dirigido por el gobierno de Donald Trump ha desatado un terremoto político en Argentina. Las reacciones, que comenzaron de madrugada, exponen dos visiones irreconciliables sobre la diplomacia, el uso de la fuerza y la soberanía en América Latina.
El oficialismo y el PRO: "Hito histórico y fin de la impunidad"El presidente Javier Milei fue el primero en marcar la postura del Estado argentino. A través de sus redes y en declaraciones posteriores, calificó el hecho como una "excelente noticia". Para el mandatario, la salida de Maduro representa la caída de un "narcoterrorista y usurpador" con vínculos con el extremismo islámico. "Es la caída de un dictador que quiso aferrarse al poder", sentenció Milei, vinculando al régimen chavista con interferencias electorales en toda la región.
En sintonía, la Cancillería argentina, a cargo de Pablo Quirno, emitió un comunicado respaldando la "determinación" de los Estados Unidos y manifestando su apoyo explícito a la líder opositora María Corina Machado. Por su parte, la ministra Patricia Bullrich recordó que Argentina ya había declarado al "Cártel de los Soles" como organización terrorista, celebrando la llegada de la "paz y la libertad".
Incluso la vicepresidenta Victoria Villarruel, a pesar de su pública distancia con el Presidente, coincidió en la relevancia del momento: "Renace la esperanza en Venezuela. De la oscuridad resurgirá el pueblo", expresó, haciendo énfasis en la necesidad de una "justicia implacable" para quienes violaron derechos humanos.
El peronismo denuncia una "agresión soberana"En la vereda opuesta, el Partido Justicialista (PJ), presidido por Cristina Kirchner, emitió un comunicado de fuerte repudio a los bombardeos estadounidenses, señalando que el uso de la fuerza viola la Carta de las Naciones Unidas.