Sábado 10 de Enero de 2026, 01:58

Es ayudante de albañil y la única mujer en su cuadrilla.
Entre bolsas de cemento y ladrillos, bajo el intenso sol tucumano, Mercedes no solo levanta paredes: también derriba prejuicios. Desde hace cuatro meses trabaja como ayudante de oficial en la construcción, un rubro históricamente dominado por hombres, y demuestra que el oficio no tiene género.En una entrevista contó que es la única mujer en su cuadrilla, pero lejos de vivir un ambiente hostil, destacó el buen trato de sus compañeros. “Mis compañeros son excelentes, el trato es muy bueno”, aseguró.
Mercedes aclaró que su ingreso al sector no fue solo por necesidad económica, sino por vocación. “Ya me gustaba el oficio. Hice el curso de capacitación con varias chicas y somos muchas trabajando en distintas obras”, explicó. Su inserción laboral fue posible gracias a UOCRA Mujeres, el espacio gremial que impulsa la capacitación y el acceso de mujeres a proyectos de infraestructura.
Madre de tres hijos y abuela de dos nietos, relativiza la dureza del trabajo físico. “Me fue bien desde el primer día. Lo más pesado es el calor, después es muy normal, como trabajar en casa”, señaló. Su familia la acompaña y respalda, incluso su marido, que es carpintero y comparte con ella el mundo de los oficios.
Lejos de conformarse, Mercedes sueña con seguir creciendo. Su objetivo es convertirse en Maestra Mayor de Obra y, algún día, construir su propia casa “con todos los lujos”. Como mensaje final, alentó a otras mujeres a animarse: “Que prueben. No es un trabajo solo de hombres y van a ser felices”.
Su historia refleja un cambio que empieza a consolidarse en Tucumán: más mujeres ganando espacio en la construcción, con capacitación, oportunidades y decisión para abrirse camino en un ámbito que ya no es exclusivo de nadie.
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