La escena en la playa se tornó caótica, con bañistas luchando por salir del agua y otros colaborando en los rescates. “De repente el mar se retiró hacia atrás y al minuto vino una ola gigante que se llevó todo, a la gente, a las sombrillas, la gente que estaba sentada, mucha gente que no podía salir del mar, los guardavidas no daban abasto”, narró Sofía Giménez, periodista de TN que fue testigo del meteotsunami.
En el operativo participaron guardavidas, surfistas y agentes de Defensa Civil, quienes lograron evacuar a cerca de 5.000 personas. Preenski recordó que primero socorrieron a quienes estaban en mayor riesgo y, después, organizaron la retirada general.
El impacto de la ola se extendió más allá de las personas. Pertenencias quedaron esparcidas, perros fueron rescatados por sus dueños y la playa quedó completamente vacía en minutos. “Había muchos niños. Era muy desesperante porque estábamos en la orilla y de repente el agua te llegaba por encima del cuello, era una locura, mucha gente desesperada y por suerte vino la gente de defensa civil a retirar a la gente”, añadió. A la zona arribaron ambulancias, policías y equipos médicos, que asistieron a heridos y a personas afectadas por cuadros de tensión y golpes de calor.
El fenómeno desconcertó tanto a locales como a turistas.
“Nunca vi algo así, se retiró el agua y entre las corrientes que había se hizo un fenómeno superextraño”, describió Preenski.
Los testigos coincidieron en que la secuencia fue inesperada y no hubo señales climáticas previas que anticiparan un suceso de esa magnitud. García explicó que estos eventos, conocidos como “olas vagabundas” o “mini tsunamis”, no tienen una explicación científica concluyente y su recurrencia es imprevisible:
“Esto es un evento imprevisible, son olas vagabundas, mini tsunamis, que no tiene causas confirmadas por la ciencia y tampoco se sabe si puede volver a ocurrir”.