La municipalidad de San Miguel de Tucumán prohibió estacionar en la primera cuadra de calle Dean Funes y se disparó la polémica

Viernes 16 de Enero de 2026, 06:23

COMPLICADA. La presencia de una estación de servicio y de un popular local gastronómico en el nacimiento de la calle Dean Funes, sumado a su condición de doble mano, complica el tránsito cuando la zona se convierte en un estacionamiento.



La Municipalidad de San Miguel de Tucumán puso en vigencia una nueva ordenanza que prohíbe el estacionamiento vehicular en una cuadra de la calle Deán Funes, entre San Martín y la avenida Mate de Luna, con el objetivo de mejorar la circulación y reducir riesgos viales en un sector de alto tránsito. Sin embargo, la decisión generó reacciones encontradas entre vecinos y trabajadores de la zona.

La medida se fundamenta en la complejidad del tránsito en ese tramo, donde la calle mantiene doble sentido de circulación y confluyen varios comercios de fuerte convocatoria, lo que incrementa notablemente el flujo de vehículos. 

Según explicó el director de Tránsito capitalino, José María Mansilla, la presencia de autos y camionetas estacionados en ambas veredas estrechaba peligrosamente la calzada. “Se formaba una boca de entrada muy angosta, con frenadas bruscas y situaciones de riesgo constantes. En horarios pico, los conductores debían avanzar de a uno”, detalló el funcionario.

La restricción alcanza únicamente a la acera Este —mano derecha en sentido desde Mate de Luna— y se encuentra contemplada en la ordenanza N.º 5.492, que también prevé la colocación de señalización vertical y horizontal. Desde el área de Tránsito confirmaron que la instalación de los carteles comenzará la próxima semana, momento a partir del cual la norma tendrá plena operatividad.

Pese a los argumentos oficiales, parte de los vecinos manifestó su descontento. Muchos consideran que existen otras prioridades en materia de tránsito y servicios urbanos. 

Viviana Font, hija de una residente de la cuadra, cuestionó el enfoque de la medida y sostuvo que el problema de fondo es el doble sentido de circulación. 

“Si fuera mano única, sería más ordenado”, opinó. Además, advirtió sobre las dificultades prácticas que implicará la prohibición: “Mi mamá está enferma y a veces no puedo ingresar a la cochera. Si no puedo estacionar cerca, se me complica todo”.

En contraste, algunos comerciantes y trabajadores de la zona defendieron la iniciativa. Santino Salvioli, encargado de un gimnasio cercano, consideró que gran parte de los conflictos se generan por falta de información y hábitos viales incorrectos, aunque admitió que la restricción será incómoda para algunos usuarios. 

Desde el sector gastronómico, en tanto, surgieron voces críticas hacia los reclamos vecinales. Lucas Lobo, empleado de un restorán, sostuvo que los vehículos estacionados no impiden el tránsito normal y planteó que la prioridad debería estar en obras de infraestructura. “Cuando llueve, la calle se inunda. Antes de prohibir estacionar, deberían arreglar las alcantarillas”, señaló.

La nueva disposición municipal reavivó el debate sobre cómo ordenar el tránsito en zonas mixtas, donde conviven residencias, comercios y un intenso movimiento vehicular. Mientras el Municipio apuesta a reducir riesgos y agilizar la circulación, vecinos y trabajadores reclaman soluciones integrales que contemplen tanto la seguridad vial como las necesidades cotidianas del barrio.