Se hizo la muerta y se salvó de un femicidio: apareció golpeada y atada con cinta de embalar

Viernes 16 de Enero de 2026, 07:44

Tania Suárez sigue internada y aún no pudo declarar; la fiscalía analiza imágenes de cámaras para reconstruir su derrotero desde la ciudad de Córdoba hasta La Cumbre, donde apareció 40 horas después de su desaparición



Hay más de 40 horas de esta historia que aún son una suerte de agujero negro en Córdoba. Es la ventana de tiempo que va entre las 22.47 del domingo, último mensaje que salió del celular de Tania Suárez hacia alguien de su entorno conocido, y las 16 del martes, cuando un hombre vio un bulto, bolsas que se movían, y al acercarse encontró a la mujer, de 35 años, maniatada con cinta de embalar y muy golpeada, a 80 kilómetros de su hogar.

Hay unas pocas certezas: aquel domingo a la tarde, Tania, madre de cuatro hijos y becaria en la municipalidad de esta ciudad, se encontró en el Parque Sarmiento con un hombre con el que había mantenido, durante algunas semanas, un intercambio de mensajes en el sitio Facebook Parejas hasta que se citó para tomar unos mates y conocerse personalmente. Ahora está internada, todavía en un frágil estado de salud física y emocional, conmocionada y desorientada, como en estrés postraumático.

Solo recuerda retazos de lo que ocurrió desde aquel momento hasta que la encontraron, en La Cumbre, a 80 kilómetros de su casa. Habló de un auto gris y de dos hombres. Esos dos hombres, quizás los que la atacaron y la dejaron en las condiciones en las que ahora está, aún no fueron identificados. Ella se salvó, pero sus agresores siguen sueltos.

La causa está bajo secreto de sumario. La abogada de la familia está convencida de que Tania fue víctima de un “intento de femicidio” y en la familia de la mujer no descartan que la hayan drogado para someterla. Ella apenas recuerda que, en cierto momento, fingió su muerte para que dejaran de pegarle. Eso, quizás, la salvó.

Las fiscales del caso, la de Córdoba, Andrea Martin, y la de Cosquín, Paula Kelm, están analizando imágenes de cámaras de seguridad para intentar reconstruir los movimientos de Tania y de sus raptores. Por ahora, los datos son fragmentarios. Si el auto en que la llevaron a La Cumbre salió desde la ciudad de Córdoba, como se presume, hay caminos alternativos para evitar las cabinas de peaje y, de esa manera, también las cámaras.

Martin y Kelm también están tomando testimonios y esperan que ella esté en condiciones de declarar.

Al primer bombero que la socorrió, luego de que un vecino les avisara que había visto “un bulto” cerca del río próximo al Cuartel de Bomberos de La Cumbre, Tania le comentó –en un relato confuso– de un Audi gris, de dos personas y que la habían golpeado. También mencionó que se “hizo la muerta” para salvarse.

Suárez estaba boca abajo, atada de pies y manos y con cinta en la boca. Cerca de ella estaba tirada su cartera. Los agresores descartaron el teléfono celular de la mujer; el chip fue desechado en La Falda (a unos 20 minutos de La Cumbre) y el aparato, roto, en otro sector.

Tania Suárez trabaja en el Registro Civil del Barrio Argüello y tenía un botón antipánico que se le había otorgado por problemas con su expareja. Sus hermanos entienden que con ese hombre no hubo problemas en los últimos tiempos.

El encuentro

El domingo, Suárez tomó la precaución de que la cita fuera a la tarde –con luz de día– en el Parque Sarmiento. Al llegar, alrededor de las 19, le mandó un mensaje a su hija mayor diciéndole que el hombre de la cita no era el mismo que el de las fotos que había visto en la app, pero que igual se quedaría. “Nada que ver con la foto de perfil, tiene cara de Sajen”, le dijo, en referencia al violador serial Marcelo Sajen, que asoló a la ciudad de Córdoba entre 2001 y 2004.

Fue escribiéndole a su hija adolescente y a su hermana, quienes le aconsejaban que se fuera. “Asco me da, ya le dije que a las 20.30 me voy”, mensajeó. A las 20.20 escribió: “Hija, se está poniendo denso. Yo si veo algo raro te aviso”. Sin embargo los textos siguieron hasta casi las 23. En un momento comentó que había llegado un segundo hombre.

“Me dio un agua que tenía gusto a mierda”, describió en uno de los WhatsApp a su hija. Basados en ese mensaje, los familiares de Tania sospechan que en ese momento la drogaron y que quien o quienes lo hicieron tomaron control del celular de la mujer. Por eso dudan de que todos los mensajes posteriores hayan sido escritos por ella. Por ejemplo, el de las 22.47, que ponía que estaban comiendo un choripán en el Parque Sarmiento.

Es tarea de la Justicia, ahora, reconstruir el espacio en blanco entre ese momento y el hallazgo de Tania cerca del balneario El Chorrillo. Su prima, Brenda Manzanelli, reconstruyó esa escena: “Estaba muy golpeada y atadísima. A los bomberos les costó sacarle la cinta”.

Y enfatizó: “Queremos que se siga investigando. Es muy diferente saber que apareció viva a saber qué es lo que realmente pasó. Ella está consciente y puede hablar, a diferencia de otras víctimas que terminan con un final trágico. Pero las dos personas que la atacaron están libres”.

La abogada que representa a la familia Suárez, Daniela Morales Leanza, dijo, en declaraciones a La Voz: “Está muy conmocionada, con estrés postraumático. Es un milagro que esté con vida. Hay intervalos en los que habla y comenta, pero no prestó declaración. Lo poco que sabemos es por la conversación previa con la hermana y con la hija sobre el otro hombre que apareció y lo que le dieron de beber, y el contexto en el que se la halló, maniatada, con bolsas, arrojada a la vera de un río. Ella habría simulado su muerte para que no le sigan pegando. No dudo de que acá estamos frente a un femicidio en grado de tentativa, que la intención y la voluntad del autor o los autores era causar la muerte de Tania y por circunstancias ajenas a la voluntad de los autores esta finalidad no se concretó”.  /La Nación