
Domingo 18 de Enero de 2026, 08:45
El Gobierno de Javier Milei analiza la posibilidad de abandonar decenas de organismos multilaterales, en línea con la reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ordenó la salida de su país de 66 entidades internacionales. La alternativa es evaluada por la Cancillería y, aunque no se prevé una definición inmediata, forma parte del debate interno de la administración libertaria.
La medida tomó impulso luego de que Trump dispusiera, el pasado 7 de enero, el retiro de Estados Unidos de organismos que consideró “hostiles” o “ineficaces”, muchos de ellos vinculados a la Organización de las Naciones Unidas. Desde la Casa Blanca justificaron la decisión al sostener que esas instituciones “operaron contra los intereses nacionales, la seguridad y la soberanía” estadounidense.
En la Casa Rosada, la decisión del republicano fue celebrada y rápidamente asociada al posicionamiento internacional de Milei, quien ha manifestado en reiteradas oportunidades su rechazo a la llamada “agenda woke”, la Agenda 2030, la lucha contra el cambio climático y las políticas de igualdad de género, a las que define como imposiciones del socialismo internacional.
El asesor presidencial Santiago Caputo fue uno de los primeros en expresar públicamente el respaldo a la iniciativa de Trump. A través de redes sociales, sostuvo que “el mundo está cambiando radicalmente” y afirmó que “la era del multilateralismo ha terminado”, mensaje que fue replicado por otros funcionarios del oficialismo.
Argentina ya cuenta con un antecedente en esta línea. En febrero de 2025, el Gobierno anunció que seguiría a Estados Unidos en su salida de la Organización Mundial de la Salud, decisión que fue defendida por el vocero presidencial Manuel Adorni en base a las diferencias sobre la gestión sanitaria durante la pandemia. En ese momento, desde la Oficina del Presidente se planteó la necesidad de “repensar” el rol de los organismos supranacionales.
Actualmente, el análisis está a cargo del canciller Pablo Quirno, quien evalúa las implicancias políticas, diplomáticas y económicas que tendría un eventual retiro de organismos multilaterales. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores reconocen que se trata de una discusión compleja y que cualquier paso deberá ser cuidadosamente medido.
En el propio Gobierno admiten que abandonar estas instituciones podría traer consecuencias negativas, como dificultades para acceder a financiamiento internacional o participar de instancias clave de decisión. “No somos Estados Unidos, no es tan fácil”, reconoció una fuente cercana al Presidente, al explicar los límites de una estrategia de ruptura total.
Aunque no se espera una definición en el corto plazo, la posibilidad sigue presente en la agenda oficial. Milei volverá a profundizar su postura crítica hacia el multilateralismo y la agenda global durante su próxima intervención en el Foro de Davos, donde se prevé que renueve sus cuestionamientos al socialismo internacional y a los organismos de gobernanza global.