Jueves 29 de Enero de 2026, 01:15

El hecho se registró en la localidad de Taco Ralo, en la vivienda del autor del crimen.
El primer femicidio del año volvió a encender las alarmas por dos características que se repiten con preocupación en este tipo de crímenes. Al igual que en la mayoría de los casos registrados durante 2025, la víctima contaba con una medida de protección vigente contra su agresor. Además, el autor del hecho —que luego se quitó la vida— habría anticipado su decisión de asesinar a la mujer que lo había denunciado semanas antes.
El hecho ocurrió en la localidad de Taco Ralo, en la vivienda del propio agresor. Allí, Orlando Vicente Albornoz, de 60 años, habría asesinado de un disparo a su expareja, Luisa Elizabeth Mendoza, de 50. Posteriormente, y con la misma arma de fuego, el hombre se habría quitado la vida.Según las primeras averiguaciones, la mujer, oriunda de San Pedro de Guasayán, llegó el martes por la noche al domicilio de Albornoz acompañada por uno de sus hijos. En ese lugar habrían pasado la noche. Al advertir el silencio que reinaba en la casa y no obtener respuestas, familiares del presunto femicida decidieron ingresar a la vivienda para ver qué ocurría. Una mujer entró al dormitorio y encontró a ambos sin vida.
Efectivos de la Brigada Sur, encabezados por el comisario Carlos Díaz, iniciaron las tareas investigativas. Entre los primeros datos confirmados, se estableció que Mendoza había denunciado a Albornoz por violencia de género en diciembre pasado. A raíz de esa presentación, la Justicia había dictado y notificado una orden de restricción que le prohibía al hombre acercarse a su expareja.
Siempre de acuerdo con la investigación preliminar, el lunes previo al crimen Albornoz habría recibido los resultados de un chequeo médico, en el que se le detectaron diversas complicaciones, especialmente de carácter cardíaco. El hombre responsabilizaba a Mendoza por el deterioro de su salud, al considerar que la denuncia por violencia de género había sido el detonante. Testigos aseguraron que incluso habría manifestado su intención de matarla como una forma de venganza.
En ese contexto, el martes el agresor habría llamado a su expareja para pedirle que lo visitara y “arreglaran” los problemas que habían tenido semanas atrás, vinculados a su estado de salud. Pese a contar con una medida de protección a su favor, Mendoza aceptó el encuentro con la intención de ayudarlo. Esa decisión terminó costándole la vida y la convirtió en la primera víctima de femicidio de 2026 en Tucumán.
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