Asesinato de Érika Álvarez: nuevos datos de uno de los crímenes de extrema complejidad en Tucumán

Jueves 29 de Enero de 2026, 01:25

El narco que estaba relacionado con la joven había sido detenido en Tucumán en 2021. Nuevos datos de las causas contra Sosa.



Por sus múltiples aristas, el caso Álvarez promete convertirse en uno de los hechos más resonantes de la historia policial tucumana de los últimos tiempos. La identidad de los protagonistas, la violencia con la que fue cometido el crimen, el abandono del cuerpo en un basural y los presuntos vínculos con el narcotráfico conforman un expediente de extrema complejidad que mantiene en vilo a la Justicia y a los investigadores.

La víctima fue Érika Antonella Álvarez, una joven de 25 años que atravesaba serios problemas de adicción. Estudiaba Enfermería y, según la investigación, se relacionaba con distintos hombres para poder sostener su consumo. Fue asesinada a golpes y su cuerpo fue arrojado en un descampado de Manantial Sur. No tenía trabajo ni ingresos fijos. En un primer momento, sus familiares aseguraron que se desempeñaba como dama de compañía, aunque luego surgió que habría participado en fiestas privadas donde se le facilitaban sustancias y había encuentros sexuales grupales.

El único imputado hasta el momento es Felipe Sosa, conocido como “El Militar”. Egresado del Colegio Militar de la Nación, prestó servicios en el Ejército Argentino y luego integró la Legión Extranjera de Francia. Uno de sus defensores, Marcelo Cosiansi, aseguró que “no era ningún comando ni una persona entrenada para matar” y que siempre participó en misiones de paz.

Sosa abandonó la carrera militar para estar cerca de quien definió como “la mujer de su vida”, la misma que años después lo denunció por violencia de género. Tras su retiro, se volcó al rubro de la seguridad privada: primero como empleado y luego como fundador de su propia empresa. “Lo están demonizando, pero es un empresario conocido y respetado en la provincia”, sostuvo su abogado.

Aunque no registra antecedentes penales, Sosa estuvo involucrado en al menos tres procesos judiciales. En el fuero federal fue investigado por cultivo de marihuana: durante un allanamiento se hallaron plantas de cannabis en su domicilio. Fue sobreseído al acreditar autorización para uso medicinal, aunque trascendió que la cantidad incautada habría superado lo permitido y que el Ministerio Público se opuso al cierre del caso.

En la Justicia ordinaria afrontó una causa por violencia de género. Estuvo detenido y cumplió parte de la prisión preventiva bajo arresto domiciliario. Tras una serie de resoluciones y planteos, terminó sobreseído, en un fallo que generó polémica. Su expareja llegó a denunciar públicamente que Sosa habría recibido ayuda del Poder Judicial, aunque luego desistió de la impugnación.

Además, en las últimas horas se conoció que “El Militar” también aparece mencionado en otra causa: fue denunciado por un ex cuñado por amenazas de muerte. El hecho derivó en una medida de protección, aunque no se pudo establecer el estado actual del expediente.

Familiares y allegados de Érika señalaron que la joven mantenía una relación sentimental con un narcotraficante de peso, quien la ayudaba económicamente. Se trataría de C. F. B., alias “El Mayor”, de nacionalidad paraguaya, mencionado en distintas causas como líder de una organización dedicada al tráfico de grandes cantidades de marihuana por vía aérea.

Este hombre ya había sido detenido en Tucumán en 2021, en el marco de una investigación impulsada por Interpol. En ese procedimiento se constató que tenía un pedido de captura de la Justicia Federal de Chaco por una causa vinculada al envío de 1.200 kilos de marihuana desde Paraguay en 2010. Fue extraditado bajo un fuerte operativo de seguridad. En 2023 habría regresado a la provincia y en ese período se habría vinculado con Álvarez.

Los investigadores aún no lograron determinar cuál era la verdadera relación entre ambos y no descartan que el narcotraficante haya sido un nexo entre la víctima y Sosa. Especialistas advierten que resulta poco probable que alguien asesine a la pareja de un narco sin que este, al menos, esté al tanto de la situación.

Según la teoría del caso presentada por el fiscal Carlos Picón, entre el miércoles 7 y el jueves 8 Sosa habría matado a Érika en una vivienda de Yerba Buena, ubicada en Frías Silva al 1.300. La causa de la muerte habrían sido los golpes recibidos, con especial énfasis en una maniobra conocida como “toma de león”, que le habría provocado lesiones en al menos dos vértebras cervicales.

Luego, siempre de acuerdo a la acusación, el imputado habría atado la cabeza con los pies para facilitar el traslado del cuerpo, lo colocó en una bolsa de residuos y lo arrojó en el descampado donde fue hallado. Para los investigadores, esa maniobra no pudo haber sido realizada en soledad, por lo que se analiza la posible colaboración de terceros para ocultar el crimen.

En distintos allanamientos realizados en oficinas del Grupo Sosa, personal de Homicidios secuestró camionetas, armas de fuego, una caja fuerte y dispositivos de almacenamiento con registros de movimientos vehiculares. También se investiga si el acusado recibió información para intentar huir del país, ya que fue detenido en Buenos Aires cuando presuntamente estaba por viajar al exterior.

En las últimas horas se iniciaron las pericias genéticas sobre las muestras biológicas recolectadas del cuerpo de la víctima. De confirmarse su aptitud, se avanzará con el análisis de ADN, cuyos resultados podrían demorar al menos un mes. En paralelo, continúan los estudios sobre los teléfonos celulares secuestrados y la búsqueda de información del dispositivo de la víctima, que aún no fue hallado.

“El trabajo sigue pese a que hay un detenido. La instrucción es clara: investigar todas las líneas hasta las últimas consecuencias”, aseguró el jefe de Policía, Joaquín Girvau. Por su parte, Carlos Garmendia, abogado de la familia Álvarez, sostuvo que si bien considera a Sosa autor del crimen, “es fundamental seguir reuniendo pruebas y no descartar la línea narco, porque los familiares necesitan saber toda la verdad”.