Domingo 04 de Enero de 2026, 09:56
Según una investigación de Infobae, documentos bancarios completos incorporados a una causa judicial en los Estados Unidos dejaron al descubierto el circuito financiero internacional a través del cual se administraron durante años los dólares generados por la Selección argentina. Los registros, obtenidos a partir de un discovery ordenado por tribunales de Miami, exhiben transferencias millonarias, destinos ajenos al fútbol y la existencia de una estructura paralela montada alrededor de una empresa privada radicada en Florida que operó por cuenta y orden de la Asociación del Fútbol Argentino, presidida por Claudio Chiqui Tapia.
La documentación detalla movimientos anteriores y posteriores a 2023, aunque señala que entre 2023 y 2024 el esquema alcanzó su mayor volumen, regularidad y sofisticación. La denuncia que permitió acceder a este material fue presentada por el empresario Guillermo Tofoni, quien reclamó el incumplimiento de un contrato para la organización de partidos amistosos. A partir de esa presentación se destapó un circuito opaco de gestión de fondos que, en una primera estimación, involucra unos 260 millones de dólares, cifra que podría ampliarse a medida que avancen las investigaciones.
De acuerdo con los registros analizados, los ingresos internacionales de la Selección —provenientes de sponsors, derechos comerciales y amistosos— no ingresaban a cuentas institucionales de la AFA. El dinero era direccionado de manera sistemática a TourProdEnter LLC, una empresa privada con sede en Florida controlada por Javier Faroni y su esposa Erica Gillette. La firma había sido contratada formalmente como agente comercial internacional exclusivo, con una comisión del 30% sobre los ingresos cobrados en el exterior y un 10% adicional en concepto de logística. Sin embargo, según surge de las planillas bancarias, su rol central fue cobrar los contratos y derivar el dinero sin controles ni auditorías conocidas.
Las transferencias relevadas no fueron hechos aislados. Los registros muestran un flujo continuo de ingresos y egresos, con picos mensuales y pagos recurrentes, cursados a través de entidades como Bank of America, Synovus Bank, Citibank y JPMorgan Chase. Ese circuito convirtió a TourProdEnter en una verdadera “caja central” de los negocios internacionales de la AFA, por decisión directa de su conducción.
Desde esa caja se financiaron destinos sin relación aparente con el objeto estatutario del fútbol argentino: sociedades offshore, gastos personales y operaciones financieras de difícil justificación. La investigación incluso analiza si parte de esos fondos se utilizó para la compra de un club europeo. Las planillas incorporadas a la causa detallan fechas, montos y beneficiarios con precisión.
Uno de los ingresos relevantes se registró en julio de 2023, cuando una cuenta de TourProdEnter recibió una transferencia por 5,75 millones de dólares vinculada a un acuerdo comercial de la Selección. En septiembre de ese año ingresaron otros 4,2 millones y en noviembre se sumaron 6,1 millones más bajo el concepto de sponsorship payment. En ningún caso esos fondos pasaron por cuentas a nombre de la AFA.
El mismo esquema aparece vinculado a la investigación por la compra del Perugia Calcio. En diciembre de 2023 y marzo de 2024 se registraron transferencias desde cuentas de TourProdEnter hacia sociedades relacionadas con Faroni por montos que luego habrían sido derivados a Europa como parte del paquete financiero para esa adquisición.
Las planillas tampoco muestran compartimentos estancos: no hay cuentas separadas para actividades deportivas y gastos privados. Al menos cuatro sociedades consideradas “fantasma”, con titulares radicados en Bariloche y sin respaldo patrimonial acorde, recibieron transferencias por unos 42 millones de dólares cuyo destino final aún se desconoce.
Otro aspecto relevante es el pago al entorno personal. Según los registros citados por Infobae, desde la misma caja se realizaron transferencias por unos 340.000 dólares al hijo de José Almaraz, señalado como guía espiritual del presidente de la AFA. Los giros se hicieron bajo conceptos genéricos y sin respaldo contractual público.
Además, la documentación revela el envío de 109 millones de dólares a un broker financiero en Uruguay, que actuó como intermediario antes de que los fondos llegaran a la Argentina. Técnicamente, el dinero fue administrado en el exterior, fuera del alcance inmediato de los controles locales, lo que explica por qué estos movimientos no aparecen reflejados con claridad en los balances formales de la AFA.
El circuito también convivió con gastos suntuarios: pagos por aviación privada, charters y servicios náuticos, con operaciones que oscilaron entre 10.000 y 80.000 dólares, sin relación identificable con actividades deportivas.
El esquema funcionó con contratos firmados, comisiones elevadas y una empresa privada convertida en eje de la administración de los ingresos internacionales durante la presidencia de Tapia. Las planillas bancarias no emiten juicios de valor, pero muestran con claridad una distancia significativa entre lo declarado oficialmente y lo documentado en los registros judiciales. Esa brecha es, precisamente, la principal revelación que ahora quedó a la vista de la Justicia estadounidense.