Tras la captura de Maduro, Trump le corta el petróleo venezolano a Cuba y amenaza: “acuerden antes de que sea demasiado tarde”

Domingo 11 de Enero de 2026, 13:07





Tras la captura de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, profundizó su ofensiva política y económica en el Caribe y lanzó una advertencia directa al gobierno de Cuba, al que instó a alcanzar un acuerdo con Washington “antes de que sea demasiado tarde”. El mensaje fue difundido a través de la red Truth y estuvo acompañado por un anuncio de alto impacto: el corte total del flujo de petróleo y de recursos financieros provenientes de Venezuela hacia La Habana, una relación que durante años fue clave para la supervivencia energética de la isla.

“¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO!”, escribió Trump en mayúsculas, en un tono que dejó en claro el endurecimiento de su postura. En el mismo mensaje sostuvo que Cuba se benefició durante años del sostén venezolano a cambio de proveer “servicios de seguridad” a los últimos gobiernos chavistas y afirmó que ese esquema quedó definitivamente cancelado tras la caída del régimen de Maduro. Según la versión del mandatario estadounidense, el reciente ataque militar en territorio venezolano provocó la muerte de decenas de cubanos que integraban el dispositivo de custodia del ex presidente y marcó el final de la influencia directa de La Habana en Caracas.

Trump fue más allá y sostuvo que Venezuela ya no necesita ese tipo de protección, porque a partir de ahora contará con el respaldo de Estados Unidos. “Venezuela tiene al Ejército más poderoso del mundo para protegerla”, afirmó, en una señal clara de que Washington busca asumir un rol central en la reorganización política, militar y económica del país sudamericano tras la detención de Maduro. En ese contexto, el presidente norteamericano dejó en evidencia que el control del petróleo venezolano es uno de los principales objetivos de esta nueva etapa.

Desde el 3 de enero, fecha en la que Maduro fue detenido, Trump insistió públicamente en la necesidad de redefinir el manejo de los recursos energéticos de Venezuela. Incluso instó a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, a colaborar con este proceso y deslizó la posibilidad de un segundo ataque si no se garantizan las condiciones planteadas por Estados Unidos. Días después, el mandatario recibió en la Casa Blanca a ejecutivos de grandes compañías petroleras internacionales para avanzar en un plan de inversiones y dejó un mensaje contundente frente a las cámaras: será Washington quien decida qué empresas podrán operar en Venezuela. “Si no quieren entrar, avísenme, que hay otras 25 compañías esperando”, lanzó.

En paralelo, Trump firmó un decreto para colocar bajo protección especial los activos venezolanos depositados en Estados Unidos, incluidos los ingresos derivados del petróleo, con el objetivo de evitar embargos y asegurar que esos fondos queden bajo control del nuevo esquema impulsado por su administración. En la misma línea, el Pentágono redujo la flota desplegada en el Caribe y trasladó dos buques de transporte anfibio a aguas al norte de Cuba, un movimiento leído como parte de la reconfiguración militar tras la caída del chavismo.

La respuesta desde La Habana no tardó en llegar. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó las acusaciones de Trump y negó que Cuba reciba o haya recibido compensaciones económicas o materiales por servicios de seguridad prestados a otros países. A través de un mensaje difundido en la red X, sostuvo que la isla tiene “absoluto derecho” a importar combustible desde los mercados dispuestos a exportarlo y denunció las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos. Además, afirmó que Cuba no practica el mercenarismo ni el chantaje y acusó a Washington de comportarse como un hegemón que amenaza la paz y la seguridad regional y global.

Mientras tanto, Trump volvió a agitar el escenario político con una publicación que generó repercusión internacional. El presidente compartió un mensaje de un usuario de X que sugería, en tono irónico, que Marco Rubio, actual secretario de Estado e hijo de inmigrantes cubanos, podría convertirse en futuro presidente de Cuba. El comentario del mandatario fue breve pero elocuente: “¡Suena bien para mí!”. El gesto fue interpretado como una provocación directa al régimen cubano y como una señal del nuevo tablero político que Washington imagina para la región tras la captura de Maduro.

Con este endurecimiento del discurso y las decisiones anunciadas, Trump deja en claro que la caída del chavismo no es un hecho aislado, sino el punto de partida de una estrategia más amplia que busca redefinir alianzas, controlar recursos estratégicos y ejercer una presión inédita sobre Cuba. La advertencia lanzada desde la Casa Blanca abre un escenario de máxima tensión en el Caribe y anticipa que las próximas semanas estarán marcadas por negociaciones forzadas, movimientos diplomáticos y una fuerte disputa por el futuro político y energético de Venezuela.