El hermano de Manu Ginóbili divide a Bahía: ¿responsable de 13 muertes en su club o víctima de una tragedia imprevisible?

Domingo 11 de Enero de 2026, 13:17

Leandro Ginóbili, el día que se presentó a declarar. /Foto La Brújula 24.com



La tragedia que sacudió a Bahía Blanca a fines de 2023 sigue dividiendo a la ciudad y mantiene abierta una de las causas judiciales más sensibles de los últimos años. En el centro del expediente está Leandro Ginóbili, presidente del club Bahiense del Norte y hermano mayor de Manu Ginóbili, acusado por la Justicia de estrago culposo agravado tras el derrumbe del gimnasio de la institución, que provocó 13 muertes y decenas de heridos durante una exhibición de patín artístico.

Todo ocurrió el sábado 16 de diciembre de 2023, en una jornada marcada por lluvias intensas y alertas meteorológicas. Mientras se desarrollaba una exhibición con niñas y adolescentes de entre 6 y 18 años, el techo del gimnasio y una de sus paredes cedieron de manera repentina. Los escombros cayeron sobre deportistas y público, dejando un saldo devastador: 13 personas fallecidas, entre ellas un niño de cinco años, y al menos 14 heridos de distinta gravedad. Ginóbili llegó al lugar minutos después del colapso.

Casi dos años más tarde, en noviembre de 2025, el fiscal Cristian Aguilar imputó formalmente a Leandro Ginóbili por no haber suspendido el evento pese a la emisión de tres alertas naranjas del Servicio Meteorológico Nacional durante ese día y por permitir el funcionamiento de un espacio que no contaba con habilitación municipal definitiva. La acusación incluye además lesiones leves y graves culposas, todo en concurso ideal, con penas que van de uno a cinco años de prisión.

La causa no se limita al presidente del club. También fue imputada Laura Soberón, ex responsable de habilitaciones municipales, por incumplimiento de los deberes de funcionaria pública, y el ingeniero Pablo Ascolani, autor de informes técnicos favorables sobre la estructura del gimnasio años antes del derrumbe.

Las víctimas y sus familias sostienen que no se trató solo de una catástrofe climática. Señalan fallas estructurales graves, ausencia de encadenados reglamentarios en las paredes y una larga historia de irregularidades administrativas. “Si la pared hubiera estado construida como correspondía, no se caía”, repiten los sobrevivientes. Para muchos, el temporal fue el detonante de una tragedia que ya estaba latente.


El expediente sumó en los últimos meses un capítulo aún más delicado: una investigación paralela por presunto encubrimiento. En peritajes al teléfono celular de Ginóbili aparecieron audios que, según la fiscalía, revelarían maniobras para influir en peritajes y declaraciones testimoniales. En esas grabaciones se menciona a otros dirigentes del club y a un perito oficial, lo que profundizó la grieta en la opinión pública bahiense.

La defensa de Ginóbili sostiene que nadie pudo prever la magnitud del temporal y que, en ese momento, las alertas naranjas no implicaban la suspensión automática de actividades bajo techo. También argumenta que la habilitación del gimnasio estaba en trámite desde hacía años y que, aun con todos los papeles en regla, el desenlace habría sido el mismo. “No existía un protocolo claro ni una cultura de prevención como la que se instaló después de esa tragedia”, aseguran.

Bahía Blanca, considerada la capital nacional del básquet, vive el caso como una herida abierta. Para algunos, la condición de hermano de Manu Ginóbili influyó en las demoras judiciales; para otros, se trata de un dirigente convertido en chivo expiatorio de una tragedia excepcional. El debate atraviesa clubes, familias, medios y redes sociales, y enfrenta a quienes reclaman condenas ejemplares con quienes creen que la responsabilidad es compartida y estructural.

La figura de Ginóbili también suma complejidad por su historia personal. Ex jugador de básquet, dirigente deportivo desde 2017, productor de seguros y con pasado político en el PRO, mantiene vínculos transversales en la ciudad. Tras el derrumbe, Javier Milei viajó a Bahía Blanca en su primera semana de gestión para supervisar la asistencia junto al gobernador bonaerense, en un gesto que para las víctimas no alcanzó a traducirse en respuestas concretas con el paso del tiempo.

Mientras el proceso judicial avanza lentamente, las familias siguen reclamando justicia y un juicio oral que cierre, al menos en parte, un duelo que no encuentra descanso. “Entramos cuatro y salimos dos”, repiten quienes perdieron a sus seres queridos bajo los escombros del gimnasio. En Bahía Blanca, nada volvió a ser igual después de aquella tarde de lluvia, y el nombre Ginóbili quedó para siempre asociado a una de las tragedias más dolorosas de su historia reciente.