Domingo 11 de Enero de 2026, 18:17

SEPARADOS. El ex presidente y su segunda esposa tomaron la decisión a fin de año, pero acordaron pasar las Fiestas juntos.
Mauricio Macri y Juliana Awada se separaron luego de más de 15 años de relación. Fue una decisión tomada de común acuerdo antes de fin de año, aunque pasaron las Fiestas juntos en familia, confirmaron a Clarín desde el entorno del ex presidente.Macri se casó por civil con Awada el 16 de noviembre de 2010, en una fiesta con familiares y más de 400 invitados, y tienen una hija en común, Antonia, de 14 años.
Se habían conocido en 2009 en un selecto gimnasio de Barrio Parque, cuando él era jefe de Gobierno porteño. El ex presidente tenía entonces 50 años y ella, 35. Un año después contrajeron matrimonio.
Activa usuaria de las redes sociales, Awada compartió este fin de semana en su cuenta de Instagram varias imágenes de sus vacaciones familiares en la Patagonia, sin Macri.
Fuentes cercanas al ex mandatario y titular del PRO confirmaron este domingo la separación y destacaron que se trató de una decisión de común acuerdo tras 15 años compartidos. En los mismos términos se expresaron allegados a la pareja, quienes manifestaron que
pese a la decisión, ambos optaron por pasar juntos y en familia las festividades de Navidad y Año Nuevo.Las versiones sobre una crisis en el matrimonio ya habían resonado entre fines de 2024 y principios de 2025, alimentadas especialmente por viajes y apariciones públicas realizadas por separado. Incluso, en su momento la propia Awada fue consultada sobre la relación y negó la existencia de una crisis en la pareja.
Tras la decisión de separarse y compartir las Fiestas juntos, Awada continuó con sus vacaciones sin revelar el destino del descanso, en tanto que Macri tiene previsto iniciar en los próximos días un nuevo viaje a Europa.
El ex presidente y Awada se conocieron en septiembre de 2009 en un selecto gimnasio de Barrio Parque, el Ocampo Wellness, según relata el libro "Juliana. Secretos, amores y poder de la dueña de Mauricio Macri", del periodista Franco Lindner.
Si bien se habían cruzado en algunos eventos, allí conversaron por primera vez. Según los allegados a la pareja, ella lo relojeaba disimuladamente en el gimnasio mientras charlaba con una amiga, compañera de rutinas de ejercicios, y él de vez en cuando levantaba la vista de la bicicleta fija, donde leía los diarios.
La relación fue un flash: noviazgo, casamiento, embarazo, carrera presidencial. En el camino, y por ella, Mauricio perdió el bigote y se acercó a la meditación.
Se casaron el 16 de septiembre por civil y cuatro días después repitieron la celebración en la estancia La Carlota, de la familia Macri en Tandil. Un año después, el 10 de octubre de 2011, nació Antonia, la única hija que tienen en común.
Awada tiene una hija mayor Valentina, fruto de su matrimonio con el millonario belga Bruno Barbier, en tanto que el ex presidente también es padre de Agustina, Francisco y Gimena, los tres hijos que comparte con su primera esposa Ivonne Bordeu.
Durante su paso por la Presidencia, Macri reconoció en diversas entrevistas el importante rol que desempeñaba Awada en su vida y hasta reveló que la había apodado "hechicera". "A las siete u ocho de la noche, cuando entraba a Olivos, yo me olvidaba. Fue gracias a la hechicera. Juliana fue increíble. En ese momento cerraba todo, no prendía la televisión y ponía Netflix. Hasta las siete de la mañana del día siguiente. Trataba de terminar el día y reconstituirme desde el afecto, el amor, la familia y los amigos”, recordó el propio Macri en una de esas entrevistas.
Incluso el ex presidente reconoció públicamente que es imposible discutir con Juliana. Y dice ella que siempre lo caza al vuelo cuando llega a casa, que le adivina las caras y que si hay alguna tensión o malhumor lo desarma en el acto.
En un reportaje con Vogue España, en 2016, también la propia Awada fue clara al definir cuál fue su rol junto al entonces presidente y recordó el consejo que en su momento recibió de la ex primera dama estadounidense
Michelle Obama:
"El consejo que más me gustó es que no me olvidara nunca de que nosotras somos el sostén emocional de nuestros maridos y nuestros hijos, y que en tanto y en cuanto nosotras estemos bien, nuestros hijos van a poder vivir esta experiencia con la mayor naturalidad posible". /
Clarín
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