Lunes 12 de Enero de 2026, 11:12
El apellido no pasa inadvertido. Nahuel Gallardo (27) es, antes que nada, el hijo de Marcelo Gallardo, uno de los entrenadores más exitosos de la historia del fútbol argentino. Y cada paso que da en su carrera vuelve, inevitablemente, a ese punto de partida. Ahora, ese apellido fuerte desembarca en La Ciudadela: Nahuel Gallardo es nuevo refuerzo de San Martín de Tucumán, con una mochila cargada de historia familiar, experiencia internacional y un dato que sorprende incluso a los más escépticos.En sus primeros 100 partidos en Primera División, Gallardo ganó siete títulos oficiales. Una estadística poco común que lo convirtió, con el correr de los años, en una especie de “talismán” del fútbol argentino. No fue una figura rutilante ni un indiscutido en todos los equipos, pero siempre terminó apareciendo en la foto de los festejos. Y eso, en este deporte, no es casualidad.
Su recorrido empezó bajo la sombra inevitable del Muñeco. En River, club donde fue dirigido por su propio padre, integró planteles que marcaron una época: Copa Argentina 2017, Supercopa Argentina 2018, Copa Libertadores 2018 —la histórica final de Madrid ante Boca—, Recopa Sudamericana 2019 y Copa Argentina 2019. Más tarde, ya lejos del Monumental pero todavía ligado a equipos protagonistas, repitió vueltas olímpicas en Defensa y Justicia con la Copa Sudamericana 2020/21 y la Recopa Sudamericana 2021.
Ser “el hijo de” nunca fue sencillo. La exposición fue temprana y las comparaciones inevitables. Por eso, su carrera tomó luego un camino más terrenal, con préstamos y cambios de club para ganar minutos y sostener continuidad. Colón, Sarmiento, Independiente Rivadavia, Once Caldas de Colombia y, más recientemente, Delfín de Ecuador, marcaron una etapa de maduración lejos de los flashes permanentes.
En Ecuador encontró rodaje y protagonismo. En la última temporada disputó 30 partidos oficiales, 29 como titular, convirtió el primer gol de su carrera profesional y sumó tres asistencias. Un presente activo, competitivo y con carga alta de minutos que explica por qué San Martín fue a buscarlo para reforzar un puesto sensible.
La figura de su padre sigue siendo central. Nahuel nunca ocultó que Marcelo Gallardo sigue cada uno de sus pasos. Durante su etapa en Delfín contó que el DT de River miraba sus partidos, lo llamaba, le marcaba errores y virtudes, y lo acompañaba a la distancia con la misma exigencia de siempre. Ahora, con la camiseta del “Santo”, la pregunta flota en el aire: ¿el Muñeco también mirará los partidos de San Martín?
En La Ciudadela, Gallardo llega con 27 años, experiencia internacional y un apellido que pesa tanto como seduce. En un club que busca reconstruirse y recuperar confianza, su incorporación suma algo más que una variante en el lateral izquierdo: aporta recorrido, competencia interna y una historia ligada a ganar que funciona como un guiño simbólico.
El desafío es grande y el contexto, exigente. Ya no están River ni las finales continentales. Está San Martín, una categoría dura y una hinchada que no regala nada. Lejos de vivir del apellido, el hijo del Muñeco intentará escribir su propia historia en Tucumán y demostrar que su fama de “talismán” puede transformarse en rendimiento, continuidad y respuestas dentro de la cancha.