Cómo prevenir y actuar a tiempo ante atragantamientos en niños
Miércoles 14 de Enero de 2026, 16:44
Florencia Arias brindó recomendaciones para evitar atragantamientos mientras los niños comen.
A raíz de eventos que se vinieron sucediendo en la actualidad y que alertaron a la sociedad respecto a los riesgos de atragantamiento en niños, el Ministerio de Salud Pública, a cargo de Luis Medina Ruiz, busca llevar tranquilidad a la población emitiendo recomendaciones para prevenir este tipo de situaciones.
El atragantamiento es una obstrucción de la vía aérea que se genera por un objeto o secreciones y que impide el paso del aire a los pulmones, generando una emergencia médica potencialmente mortal.
La pediatra y emergentóloga infantil de la Dirección General de Gestión Sanitaria, Florencia Arias, refirió que existen diferentes indicaciones e información a tener en cuenta de acuerdo a la edad del niño.
“Los bebés hasta los primeros 6 meses de vida aproximadamente, van madurando para llegar a ese momento de la vida donde están listos para ingerir comida distinta de la leche y pasar de la succión a la masticación, igual que los adultos. La dentición empieza alrededor de esa etapa entonces en ese momento de la vida se puede empezar a ofrecerles alimentos semisólidos que ayudan a que su masticación se fortifique y sea mejor”, indicó recomendando que a las papillas se puedan incorporar otras texturas de alimentos cortadas en forma de dedos, siempre y cuando no sean duros, ya que estos pueden aumentar el riesgo de atragantamiento.
Sostuvo que incluso se puede incluir carne dentro de la alimentación inicial, pero que lo ideal durante esta etapa es dedicarles tiempo y atención a los nuevos procesos de los niños: “Ellos se incorporan a la mesa generalmente, si bien hay comensalidad desde que son bebés pequeños, al año de vida, porque previamente hay que estar atentos con exclusividad al momento en que el bebé se alimenta, al acto de darle de comer. El niño que se autoabastece, que puede agarrar y llevarse a la boca la cuchara, igualmente necesita de la mirada y asistencia del adulto”.
“Cuando los niños todavía tienen poquitos dientes y no saben masticar bien -porque pasan de solo succionar a empezar a masticar- cambian la forma en que mueven el alimento dentro de la boca para llevarlo hacia la vía digestiva, que a su vez se cruza con la vía respiratoria y es justamente por eso que se genera riesgo de asfixia”, afirmó al tiempo que dijo en esa etapa hay que evitar alimentos redondos como uvas, arándanos y golosinas como caramelos y confites pequeños y grandes.
Los frutos secos, hollejos de frutas y pochoclos son parte de los alimentos que no se recomiendan en niños menores a los dos años, si bien lo ideal es que cada familia pueda ir consultando con su pediatra, de acuerdo al tipo de alimentación inicial que tiene el niño, para ver cuáles son los alimentos más propicios para cada infancia.
En el caso de encontrarse ante una situación de atragantamiento es importante destacar que los seres humanos ya tenemos incorporado el hacer ciertos gestos que pueden alertar a quien está cerca de que algo fuera de lo común está sucediendo, como llevar las dos manos hacia la garganta: “Lo primero que hay que ver es si la persona está pudiendo hablar o toser. Si lo hace de manera efectiva, se debe sentir que saca aire y animarlo a que tosa más para sacar ese objeto que lo obstruye. En ese caso se habla de una obstrucción parcial donde la tos hace que de golpe salga todo el aire del pulmón y saque el objeto que está puesto arriba, como si fuera una tapa en una botella que la presión hace saltar”.
Si ya se animó a la persona a toser y se observa que este acto no le permite sacar nada, o si se registra que directamente no puede toser ni hablar se debe empezar a ejecutar la maniobra de Heimlich.