Domingo 18 de Enero de 2026, 08:24

CAROS. Impuestos internos y contexto económico internacional harán que la baja de precios de los celulares no sea lo que anticipa el gobierno nacional.
La eliminación total de los aranceles a los celulares importados y otros productos electrónicos comenzó a regir este jueves en la Argentina, pero el alivio fiscal no será suficiente para equiparar los precios locales con los de los principales mercados de la región y de Estados Unidos. Aunque la medida reduce la brecha, los dispositivos tecnológicos seguirán siendo sensiblemente más caros en el país, con diferencias que pueden llegar al doble frente al mercado norteamericano y superar el 60% en comparación con Chile.
El impacto puede observarse con claridad en los teléfonos de alta gama. Un iPhone 17 Pro Max de 256 GB se comercializa en la Argentina a unos US$ 2.229, equivalentes a $ 3,3 millones, a través de revendedores oficiales o plataformas de venta online. En tanto, en la tienda oficial de Apple en Chile el mismo modelo cuesta US$ 1.757, alrededor de $ 2,6 millones, lo que implica una diferencia cercana al 27%. Según estimaciones de la Cámara de Mayoristas y Distribuidores de Informática de la Argentina, en promedio los precios en el exterior resultan un 30% más bajos.
La quita de aranceles completa un proceso iniciado en mayo, cuando la alícuota se redujo del 16% al 8%. Ahora, con el tributo en cero, el Gobierno apuesta a una “normalización” de los valores mediante una mayor oferta y competencia. “Seguimos cumpliendo con el compromiso de bajar impuestos y facilitar el acceso a la tecnología para todos los argentinos”, sostuvo el ministro de Economía, Luis Caputo, al anunciar la medida.
Sin embargo, en el sector advierten que la reducción impositiva no necesariamente se trasladará de manera inmediata ni proporcional al consumidor final. En el precio de venta continúan influyendo otros factores como los impuestos internos que permanecen vigentes, el tipo de cambio, los costos logísticos y un contexto internacional marcado por la escasez de memorias, insumo clave para la fabricación de celulares, impulsada por la demanda de la industria de la inteligencia artificial.
Algunos distribuidores optaron por anticiparse. Desde MacStation explicaron que la eliminación de aranceles ya fue contemplada en los precios de lanzamiento del iPhone 17 y del resto de la línea disponible. Según indicaron, la estrategia buscó alinear los valores locales desde el inicio de la comercialización, por lo que no se prevén nuevas rebajas en el corto plazo.
Otros actores del mercado señalaron que el consumidor no aguardó la quita de aranceles para concretar compras. Desde Maximstore remarcaron que la demanda fue especialmente fuerte en el segmento corporativo y en los modelos de alta gama, como el iPhone 17, cuya oferta global fue limitada. En ese escenario, reforzaron las promociones y los planes de financiación, anticipándose a un menor costo de reposición a futuro.
El fenómeno se repite en otras marcas. Un Samsung Galaxy S25 FE se vende en la Argentina a US$ 1.216, mientras que en Chile cuesta cerca de US$ 737, un 65% menos. En modelos de gama media la brecha es menor: el Motorola G35 5G de 256 GB se ofrece localmente a unos US$ 270, frente a los US$ 256 del mercado chileno.
Pese a la baja de precios del 15% que registró el sector electrónico durante 2025, impulsada por la avalancha de importaciones y un consumo debilitado, la Argentina continúa mostrando valores elevados en tecnología. La eliminación de aranceles representa un paso relevante, pero el desafío de cerrar la brecha con el exterior sigue abierto y dependerá de variables que van más allá de la política tributaria.
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