Domingo 18 de Enero de 2026, 07:39

DANIEL ABAD. El titular de la cartera de Hacienda de Tucumán explicó como se ha planeado desde el área económica un año que oscilará entre la búsqueda de equilibrio fiscal y el acceso a fondos adeudados por la Nación.
La Provincia de Tucumán cerró 2025 con un leve superávit financiero, pero con un escenario económico frágil, marcado por la caída de la recaudación nacional, el agotamiento del Fondo Anticíclico y una deuda millonaria que el Gobierno provincial reclama a la Nación. Así lo expuso el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, quien detalló que la administración de Osvaldo Jaldo afrontó el último año como un “período de pagos a cuenta”, priorizando el funcionamiento del Estado, el sostenimiento de la obra pública y la atención sanitaria ante la retracción del sistema privado.
Según explicó el funcionario, el Ejecutivo debió recurrir a ahorros acumulados para cumplir con certificados de obra y sostener la actividad económica frente a una brusca desaceleración. A esto se sumó la cobertura de prestaciones de salud para afiliados del PAMI y de la Anses que recurrieron a hospitales públicos, una situación que generó una nueva acreencia federal. “El Fondo Anticíclico hoy prácticamente no existe; se consumió en un ciclo económico adverso que fue muy largo”, sostuvo Abad, al tiempo que remarcó que el cierre del ejercicio dejó números positivos, aunque con márgenes ajustados.
En ese contexto, el ministro confirmó que Tucumán reclama formalmente al Gobierno nacional una deuda que ronda los $ 95.000 millones, cifra que podría ascender a unos $ 200.000 millones si se suman conectividad, subsidios al transporte e incentivo docente. La estrategia, aclaró, no contempla una judicialización inmediata, sino una negociación directa con el Ministerio de Economía de la Nación. “Somos acreedores; pedimos que nos paguen lo que nos deben. Si esos fondos llegan, podemos transitar los próximos meses con mayor tranquilidad para pagar salarios, sostener gastos y que la obra pública no se detenga”, afirmó.
Abad detalló que la caída de la recaudación fue uno de los principales problemas del año pasado. Comparada con 2023, la merma promedio mensual alcanzó los $ 17.000 millones a valores corrientes. Mientras que los ingresos provinciales, como Ingresos Brutos, resistieron mejor el impacto, las transferencias por coparticipación federal cayeron entre cinco y seis puntos porcentuales, empujadas por el retroceso del IVA, Ganancias y Bienes Personales. “El freno de la actividad se ve claramente: no hay expansión del empleo ni del consumo, y el crédito no logró reactivarlos por tasas altas y endeudamiento agotado”, analizó.
El ministro también cuestionó la escasa efectividad del régimen de Inocencia Fiscal para movilizar los dólares fuera del sistema formal. Según explicó, las exigencias internacionales y la cautela de los bancos frenaron el objetivo de canalizar esos fondos hacia la construcción o el consumo, prolongando la recesión y el deterioro de la recaudación. “No vemos una recuperación de corto plazo”, advirtió.
En cuanto a la política fiscal, Abad descartó nuevas medidas de ajuste y aseguró que la Provincia mantendrá una estrategia de austeridad. El presupuesto vigente prevé un incremento del gasto del 15%, muy por debajo de una inflación estimada en torno al 30%. “No se puede gastar más de lo que se tiene. El problema no es el gasto, sino la caída de los ingresos”, remarcó, al garantizar que el superávit financiero se mantendrá dentro de las pautas aprobadas por la Legislatura.
Sobre la inflación, el funcionario planteó que en la Argentina el fenómeno no responde únicamente a la emisión monetaria, sino a la dinámica del dólar y a las expectativas. En ese marco, alertó que la apertura de importaciones, tal como se está aplicando, ya muestra consecuencias concretas: cierre de PyMEs, aumento del desempleo y un fuerte impacto en sectores sensibles como el textil. “Competir con países que subsidian su producción y pagan salarios mucho más bajos es inviable; la gradualidad hubiera sido el camino”, sostuvo.
Finalmente, Abad se refirió a las perspectivas productivas de la provincia. Para la zafra azucarera anticipó un escenario de bajo stock, lo que podría evitar una fuerte caída de precios, aunque persiste la preocupación por el financiamiento ante las elevadas tasas de interés. En el sector citrícola, en cambio, destacó una recuperación de la exportación de fruta fresca, especialmente hacia Europa, lo que permite proyectar un año con mejores resultados. “La Provincia hace su aporte fiscal para sostener la actividad; el resto depende de decisiones macroeconómicas nacionales”, concluyó.
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