Lunes 19 de Enero de 2026, 07:03
Las demoras y cancelaciones de vuelos de Flybondi continúan afectando a miles de pasajeros en plena temporada alta. En la última semana se suspendieron más de 150 vuelos, con largas esperas y dificultades para reubicar a quienes quedaron varados.
Según el estado de vuelos de Aeropuertos Argentina, este viernes volvieron a registrarse cancelaciones desde Ezeiza hacia Iguazú y Salta.
Ante este escenario, es clave conocer los derechos de los pasajeros, regulados por el Convenio de Montreal y el Decreto 809/2024.
La normativa establece que si la demora supera las cuatro horas, la aerolínea debe brindar comidas y refrescos, obligación que también rige en horario nocturno (entre las 0 y las 6), aunque no se haya alcanzado ese plazo.
Cuando la demora o reprogramación supera las ocho horas, además de la asistencia alimentaria, la compañía debe garantizar alojamiento y traslados entre el aeropuerto y el hotel.
También debe gestionar la reubicación de pasajeros que pierdan conexiones por el retraso.
Estas prestaciones no impiden reclamar gastos adicionales, como noches de hotel perdidas o servicios contratados que no pudieron utilizarse.
La ley contempla excepciones: las aerolíneas no están obligadas a brindar compensaciones si la cancelación se debe a condiciones meteorológicas, fuerza mayor o si el cambio fue informado con al menos 15 días de anticipación.
Aun así, deben ofrecer información clara y veraz y, en caso de cancelación, alternativas de transporte, como reencaminar al pasajero o endosar el contrato a otra aerolínea, según disponibilidad.
En paralelo, Flybondi anunció la incorporación de cuatro nuevas aeronaves para estabilizar su operación.
Sin embargo, el Gobierno puso el foco en la conducta de la empresa: la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) labró actas de infracción por incumplimientos y advirtió que las quejas de los pasajeros podrían derivar en multas, suspensión o incluso cancelación de la autorización para operar.
/El Economista