Miércoles 21 de Enero de 2026, 06:11
Los políticos argentinos pasaron por el filtro de la opinión pública al cierre de 2025 y el resultado fue un reproche generalizado. Ninguno de los 17 dirigentes evaluados en conjunto por las consultoras D’Alessio IROL - Berensztein logró una imagen positiva superior a la negativa. Martín Lousteau, por ejemplo, se ubicó como el dirigente con peor imagen de todo el país, con un rechazo que superó incluso al de Cristina Kirchner, mientras que en el oficialismo llamó la atención que Patricia Bullrich desplazó a Javier Milei del primer puesto en valoración positiva.
Bullrich
La exministra de Seguridad lideró el ranking oficialista con un 44% de aprobación, aunque su balance final dio negativo debido a un 52% de rechazo.
Milei
El presidente Milei quedó en segundo lugar con un 42% de imagen positiva frente a un 54% de negativa.
Santilli
Detrás de ellos apareció el ministro del Interior, Diego Santilli, quien completó el podio de los dirigentes con mejor llegada entre los votantes, aunque tampoco escapó al "reprobado" general que mostró el sondeo, realizado a fines de diciembre sobre un total de 1.000 casos de estudio.
Macri
En otra vereda, Mauricio Macri se consolidó como el referente mejor posicionado, con números casi idénticos a los del presidente (41% a favor y 53% en contra).
Lousteau: el peor
En el extremo opuesto, el radical Martín Lousteau tocó un piso histórico: acumuló un 70% de imagen negativa y apenas un 20% de positiva.
Kicilof, Grabois, Cristina Kirchner
El resto de la oposición, encabezada por figuras del peronismo, como Axel Kicillof, Juan Grabois y Cristina Kirchner, mantuvo niveles de rechazo que superaron los 60 puntos, reflejando un fuerte descontento con la dirigencia tradicional.
El humor social mostró una mezcla de preocupación e indicadores de alivio. La inseguridad se mantuvo como la principal alarma para el 66% de los ciudadanos, seguida por la incertidumbre económica. Sin embargo, más de la mitad de los encuestados consideró que diciembre de 2025 fue el más tranquilo en mucho tiempo. Este fenómeno se explicó, según el 57% de la gente, por la ausencia de cortes de calle. La percepción mayoritaria fue que los piquetes del pasado “eran armados y no respondían a causas genuinas”.
La evaluación de la economía no registró cambios significativos respecto al mes anterior. Un 57% de los consultados afirmó que la situación es peor que hace un año, mientras que la expectativa a futuro dividió a la sociedad: el 46% confió en que las cosas mejorarán en 2026, pero un 50% anticipó un empeoramiento. El Gobierno de Javier Milei cerró su segundo año de gestión con un 53% de imagen negativa frente a un 46% de respaldo positivo, manteniendo la polarización que marcó todo su mandato.
Metodología y contexto socialEl relevamiento de D’Alessio IROL - Berensztein recolectó datos online en todo el país entre el 23 y el 28 de diciembre. Este monitor de humor social, al que tuvo acceso Clarín, permitió comparar la evolución de las preocupaciones durante el último semestre de 2025. El estudio destacó el fuerte contraste entre la percepción de los votantes libertarios, que vieron un clima de paz social inédito, y los sectores opositores que mantuvieron una mirada crítica sobre la realidad diaria.
Una de las causas que empujó hacia abajo los promedios del oficialismo fue “la invisibilidad de los nuevos ministros”.
Alejandra Monteoliva (Seguridad), Carlos Presti (Defensa) y Pablo Quirno (Cancillería) quedaron en el fondo de la tabla, no por un rechazo masivo, sino porque gran parte de la población todavía no sabe quiénes son.
Este vacío de información afectó el balance general del Gabinete, que se sostuvo mediáticamente sobre figuras más instaladas como Bullrich, Federico Sturzenegger y Luis Caputo.
El caso de Martín Lousteau marcó un punto de inflexión para la UCR en las encuestas.
El senador pasó de pelear la interna porteña en 2023 a registrar el saldo más desfavorable de todo el ranking.
Este deterioro se alineó con su desempeño electoral de 2025, donde logró renovar su banca con lo justo. En contraste, Cristina Kirchner, pese a tener una negativa alta del 65%, conservó un núcleo duro de apoyo del 29%, lo que le permitió superar la base de sustentación de los referentes actuales del radicalismo.
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