Viernes 23 de Enero de 2026, 03:53
Una transferencia bancaria detectada en el marco de la investigación por el asesinato de Érika Antonella Álvarez, de 25 años, podría convertirse en una pieza clave para profundizar la pesquisa judicial. No se trata de una suma elevada, pero sí de un monto que la joven no solía manejar, lo que despertó la atención de los investigadores y de la querella. “Es un indicio y pedimos que se investigue a fondo”, sostuvo Carlos Garmendia, abogado de la familia de la víctima, en la causa que tiene como principal imputado a Felipe “El Militar” Sosa.
De acuerdo con lo que surge del expediente, Érika le habría dicho a su madre que ese dinero provenía de una apuesta deportiva. Sin embargo, allegados a la joven señalaron una diferencia significativa: cada vez que ganaba apostando, solía enviar capturas de pantalla del cupón ganador, algo que en este caso no ocurrió. Esa inconsistencia llevó a los investigadores a poner bajo la lupa el origen real de la transferencia.
Para la querella, el movimiento financiero podría reforzar la línea narco que atraviesa la causa desde sus inicios. Los investigadores coinciden en que esos fondos podrían estar vinculados a alguna operación relacionada con la comercialización de estupefacientes, una hipótesis que gana peso a partir de los testimonios incorporados.
En la causa aparecen reiteradas menciones a un hombre identificado como “Carlos” o “El Paraguayo”, señalado por varios testigos como un presunto narcotraficante de origen extranjero con posible pedido de captura internacional. Un allegado a Érika declaró que este sujeto estaría vinculado a vuelos de avionetas que transportaban droga hacia la provincia.
Sobre el vínculo entre ese sospechoso y la víctima, en el expediente conviven dos versiones. Una indica que le entregaba flores de marihuana para que las vendiera y así obtener dinero para subsistir. La otra sostiene que pretendía que Érika dejara de consumir drogas para mantenerla bajo su influencia. “Los familiares quieren que se investigue a fondo a Carlos”, remarcó Garmendia, al tiempo que señaló que el hombre no sólo mantenía una relación con la joven, sino que además habría sido quien la presentó a Sosa y le prestaba una vivienda en El Cadillal.
A estos elementos se suma el testimonio de Milena Álvarez, hermana de la víctima, considerado central para la investigación. Ante la jefa de la División Homicidios, Susana Montero, declaró que Érika frecuentaba a Sosa desde hacía al menos dos años y que solía contarle con detalle lo que vivía. Según su relato, la joven describía a “El Militar” como “un hombre feo, con cara de loco” y le decía que estaba vinculado a la distribución de éxtasis en fiestas electrónicas que se realizan en la provincia.
Milena también afirmó que, en varias ocasiones, cuando su hermana visitaba la casa de Sosa en Yerba Buena, encontraba gran cantidad de pastillas que no consumía y que en ese lugar había numerosas armas. Esos dichos se suman a los antecedentes del imputado, quien durante la audiencia en la que fue acusado de homicidio reconoció ser consumidor social de cocaína y marihuana.
Además, Sosa estuvo involucrado en una causa por drogas en junio de 2023, cuando la Policía encontró 36 plantas de marihuana en su vivienda en el marco de una medida judicial vinculada a un proceso de divorcio. Con esa cantidad, se estimó que podría haber producido unos 30 kilos de flores. El acusado sostuvo que tenía autorización para el cultivo, incluso para otras tres personas, y finalmente fue sobreseído en el fuero federal.
En una conferencia de prensa, el gobernador Osvaldo Jaldo pidió a los familiares de Érika que aporten toda la información que consideren útil para la investigación. “Los datos, especialmente los nombres, serán fundamentales para avanzar y llegar hasta el fondo de esta cuestión”, afirmó.
Durante la audiencia, los defensores de Sosa, Marcelo Cosiansi y Roberto Flores, también solicitaron que se investigue a “Carlos” como posible autor del crimen. El fiscal Carlos Picón respondió que existen varias líneas abiertas, aunque cuestionó la introducción de hipótesis sin sustento firme. Pese a ello, fuentes judiciales confirmaron que la pista narco sigue activa y bajo análisis.
Mientras la causa avanza, la familia de la joven sostiene que su muerte no fue un hecho aislado. En declaraciones públicas, el hermano de Érika afirmó que “la silenciaron” porque vio o supo algo que no debía. Milena, en tanto, aseguró que la investigación recién comienza y que aún quedan muchos aspectos por esclarecer. La transferencia bancaria, ahora bajo investigación, podría convertirse en una nueva clave para desentrañar una trama que, según los investigadores, va mucho más allá de un crimen individual.