Viernes 23 de Enero de 2026, 06:35
Tras una noche de consumo excesivo muchas personas sufren lagunas de memoria: no recuerdan partes de lo ocurrido.
Estas ausencias no son simples olvidos posteriores, sino fallos en la fijación de recuerdos durante la intoxicación. El área prefrontal y el hipocampo resultan especialmente vulnerables al efecto del alcohol. Es un fenómeno frecuente en consumo agudo.
Qué factores influyen en la pérdida de memoria tras beber mucho alcohol
“Durante una intoxicación aguda por alcohol se producen múltiples cambios a nivel neuroquímico que afectan principalmente a la memoria de fijación. Es decir, el problema no es que la persona recuerde y luego olvide, sino que directamente no llega a registrar la información”, explica Hugo López, vicepresidente de Socidrogalcohol, y añade que la atención queda reducida.
“Por supuesto, la cantidad de alcohol consumida es importante, pero también existe una predisposición individual”, aseveró López. El estado nutricional, la edad, los muy jóvenes y los mayores son más vulnerables, y la frecuencia de intoxicaciones aumentan el riesgo. Cuanto más recurrente el abuso, más probable que aparezcan lagunas de memoria.
Qué implica en el cerebro esta pérdida de memoria momentánea
Un episodio aislado no suele dejar secuelas permanentes; los cambios son en general reversibles si no se repiten. Sin embargo, la repetición sí provoca daño: “puede provocar muerte neuronal cuando la exposición se repite en el tiempo”, advierte López. La neuroinflamación y la hipersexpresión del sistema inmune agravan ese perjuicio cerebral.
Además, aparecen déficits nutricionales claves: “el consumo crónico de alcohol provoca déficits de vitaminas, especialmente del grupo B y, en particular, de la vitamina B1”, recuerda López. La carencia de tiamina puede desencadenar síndrome de Wernicke que, sin tratamiento urgente, evoluciona a la demencia de Korsakoff con pérdida severa de memoria y confabulaciones.
Las confabulaciones son un síntoma característico: “Cuando la persona intenta recuperar información de su memoria y no puede hacerlo, rellena esos vacíos con recuerdos inventados sin ser consciente de ello”, explica López. En casos avanzados de dependencia y lagunas de memoria persistentes, esa sustitución de recuerdos confirma el daño cognitivo serio.
Cómo prevenir las lagunas de memorias
Prevenir estas lagunas de memoria pasa por reducir el consumo intenso y mejorar la alimentación. Evitar el ‘binge drinking’, controlar la frecuencia de episodios y reponer vitaminas cuando corresponda son medidas claves. Si las pérdidas son repetidas o se acompañan de desorientación, conviene consultar a un especialista para evaluar daño y opciones de rehabilitación.
En síntesis, las lagunas de memoria tras beber son señal de que el cerebro no registró experiencias por el efecto neuroquímico del alcohol. Un episodio aislado suele revertir, pero la repetición incrementa el riesgo de daño permanente. Reducir el abuso, mejorar la dieta y pedir ayuda a tiempo son medidas preventivas efectivas.
/La 100