Viernes 23 de Enero de 2026, 15:48
Anamá Ferreira se metió de lleno en la fuerte polémica que rodea a la detención de Agostina Páez, la abogada argentina acusada de racismo en Brasil, y lanzó declaraciones contundentes que encendieron aún más el debate mediático.A través de su cuenta de X, la exnmodelo apuntó sin filtros contra los comentarios que se estaban realizando en la televisión argentina y remarcó la gravedad del episodio desde el punto de vista legal.
“Lo que están hablando ahora en A la Barbarossa es una barbaridad, tremendo, escandaloso, una falta de respeto a los brasileiros. No importa lo que hizo el mozo, ella hizo un gesto racista: es ley penal y puede ir presa”, escribió Ferreira, dejando en claro que en Brasil ese tipo de conductas están tipificadas como delito.
El mensaje de Anamá se conoció en medio de las declaraciones del abogado defensor de Páez,
Sebastián Robles, quien sostuvo públicamente que la reacción de su clienta se produjo tras una provocación previa por parte del personal del bar donde ocurrió el hecho.
“Ellos primero le hacen el gesto y ella contesta”, afirmó el letrado al aire de TN, al tiempo que confirmó que solicitaron las cámaras de seguridad del local, las cuales ya fueron incorporadas al expediente judicial.
Según explicó Robles, el conflicto comenzó dentro del bar por un problema con la cuenta. Tras pagar lo consumido, el personal les habría exigido abonar un segundo ticket. Una de las acompañantes decidió pagar para retirarse, pero, según su versión, el conflicto no terminó allí.
“Una persona las siguió hasta las escaleras”, relató, y aseguró que luego empleados del lugar las persiguieron durante unos 50 metros hasta el taxi.
“Buscaron provocarlas para que reaccionen de alguna manera”, sostuvo.
El abogado también señaló que quien habría realizado un gesto obsceno sería un empleado de seguridad del bar y remarcó que esa conducta también debería ser investigada. “También son un delito grave los gestos obscenos”, indicó, y negó que hubiera premeditación: “Fue algo esporádico”.
Mientras tanto, la situación judicial de Agostina Páez continúa siendo delicada. La Justicia brasileña le colocó una tobillera electrónica, le prohibió salir del país y dispuso que permanezca en Río de Janeiro mientras avanza la causa.
Además, su defensor denunció un nuevo episodio que incrementó el clima de tensión: el ingreso de tres personas al edificio donde se alojaba la abogada. “Entraron diciendo que eran periodistas y luego le dijeron a la dueña que eran policías”, relató, y confirmó que se realizó una denuncia penal.
Por razones de seguridad, Páez debió mudarse de domicilio y permanece prácticamente aislada. “Tiene temor de salir, está todo el día encerrada. Es atemorizante”, aseguró Robles, quien recordó que la imputación por injuria racial en Brasil prevé penas de entre dos y cinco años de prisión y no admite fianza.