Martes 27 de Enero de 2026, 08:18
Vecinos del barrio Las Piedritas relataron el dolor y la incertidumbre que atraviesan tras ser evacuados por la crecida del río Salí, que arrasó con viviendas y dejó a decenas de familias sin un lugar donde vivir.Vecinos del barrio Las Piedritas relataron el dolor y la angustia que atraviesan luego de haber sido evacuados por el avance del Río Salí, que durante varios días fue arrasando con casillas, paredes y sectores completos del barrio ante la mirada desesperada de quienes vivían allí.
Las madres de las familias evacuadas contaron que, si bien agradecen la presencia de las autoridades, hoy viven con una profunda incertidumbre, ya que no recibieron una respuesta de fondo sobre su futuro: “No nos dieron una solución definitiva. No pedimos que nos regalen una casa, podemos pagarla si nos ayudan porque somos trabajadores”, expresó una de las vecinas.
Muchas de las familias fueron trasladadas a un refugio, aunque advierten que se trata de una solución momentánea. Por ese motivo, reclaman ayuda concreta, al menos un terreno donde poder volver a construir y empezar de nuevo. En ese sentido, otra vecina remarcó que la situación en la que vivían no fue una elección: “Nosotros no elegimos vivir en la orilla del río, fue la necesidad y a lo único que pudimos acceder”, sostuvo.
Durante toda la semana, los vecinos fueron testigos de cómo el agua avanzaba sin freno, llevándose viviendas enteras. En medio de la evacuación, varias familias se vieron obligadas a desarmar sus propias casas, retirar chapas y rescatar lo poco que quedaba antes de que el río se lo lleve todo.
Uno de los testimonios más duros es el de una vecina que contó que había comprado su casa en cuotas hace dos años. Hoy, esa vivienda se encuentra en riesgo de derrumbe y ya no puede habitarla. Sin embargo, según relató, el vendedor le exige que continúe pagando, algo que asegura no poder hacer porque su casa “en cualquier momento se cae al río”.
Las imágenes del lugar reflejan con crudeza la gravedad de la situación: el pasillo por el que anoche se caminó durante la entrevista ya no existe, completamente arrasado por el agua. Una muestra más de la velocidad y la magnitud de una situación que cambió la vida de decenas de familias en cuestión de horas.