Martes 27 de Enero de 2026, 15:33
Familias evacuadas de manera preventiva cuentan cómo el avance del agua arrasó con sus hogares y las dejó sin un lugar adonde volver.Un total de 18 familias de la capital tucumana, que representan alrededor de 70 personas, se encuentran alojadas en el albergue municipal Papa Francisco tras ser evacuadas de manera preventiva del barrio Las Piedritas, debido al aumento del caudal del río Salí y el riesgo inminente para las viviendas de la zona como consecuencia del temporal que afecta a la provincia.
La información fue confirmada por el director de Defensa Civil Municipal, Rubén Fernández, quien explicó que la decisión se tomó luego de varios días de monitoreo. “Hace aproximadamente una semana veníamos siguiendo la situación y ayer, por pedido de la intendenta, se determinó que el riesgo ya era crítico, por lo que se decidió evacuar a estas familias”, señaló el funcionario.
Fernández remarcó que la evacuación se realizó de manera ordenada y preventiva, y que actualmente las familias reciben contención integral en el refugio municipal. “Están trabajando todas las áreas del Municipio: Salud, Educación, Deportes y Desarrollo Social. Los niños cuentan con actividades recreativas, juegos y atención médica. La idea es acompañarlos y brindarles contención en este momento difícil”, detalló.
Según indicó el director de Defensa Civil, los informes recientes señalan que la erogación de agua comenzó a disminuir, aunque la situación continúa bajo vigilancia permanente. “Estamos en monitoreo constante porque las condiciones pueden cambiar. Actualmente rige una alerta amarilla y el Servicio Meteorológico nos informó que esta situación podría mantenerse durante la tarde”, explicó.
Asimismo, confirmó que no quedaron vecinos en la zona evacuada y que se dispuso custodia policial en el sector para evitar accidentes y prevenir situaciones de inseguridad.
El operativo se lleva adelante de manera articulada entre Defensa Civil municipal y provincial, junto a otras áreas del Estado, ante un fenómeno climático que golpeó con mayor fuerza a los sectores más vulnerables de la capital.
En el albergue, las familias relataron a La Gaceta, el impacto devastador de la crecida del río, que en algunos casos arrasó por completo con sus viviendas. “En cuatro días el río se llevó nuestras casas. Ayer terminó de caer la mía y me quedé sin nada”, contó una de las vecinas evacuadas, quien agradeció la asistencia recibida y la contención brindada a los niños.
Las mujeres también expresaron su incertidumbre por el futuro y el temor a no tener un lugar adonde volver, al tiempo que pidieron mayor empatía ante los prejuicios que suelen circular en redes sociales. “No vivimos ahí porque queremos, sino por necesidad. Hay mucha gente trabajadora que hace changas todos los días para poder darle de comer a sus hijos”, manifestaron.