Lunes 19 de Enero de 2026, 11:35
Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años que quedó retenida en Brasil tras ser denunciada por realizar gestos considerados racistas, rompió el silencio y se refirió públicamente al episodio que derivó en una causa judicial en su contra. “Estoy arrepentida y muerta de miedo”, expresó.
La joven, oriunda de Santiago del Estero, se encontraba de vacaciones en Río de Janeiro junto a un grupo de amigas cuando ocurrió el conflicto con el personal de un boliche. A raíz de lo sucedido,
la Justicia brasileña le retuvo el pasaporte y dispuso que la próxima semana se le coloque una tobillera electrónica para impedir que abandone el país mientras avanza la investigación.
En diálogo con el diario El Liberal, Páez relató su versión de los hechos y aseguró que todo comenzó al momento de retirarse del local nocturno. “Pagamos la entrada y todo lo que consumimos.
Cuando estábamos por salir, nos retienen y nos dicen que con la pulsera había cosas que no habíamos pagado. Nosotras habíamos pagado todo en el momento. Tengo los comprobantes, con los horarios y todo”, sostuvo.
Según explicó, la discusión se intensificó cuando reclamaron lo que consideraban un cobro indebido.
“Empezamos a decirles que nos estaban robando, que eran unos ladrones. Ellos se nos reían en la cara. Pagamos de todos modos”, contó.
La abogada afirmó que,
tras salir del boliche, algunos empleados comenzaron a seguirlas y a realizar gestos obscenos. “Se agarraban los genitales, nos señalaban y se reían. Ahí es cuando yo hago ese gesto. No los llegaba a ver bien. Los gestos eran más para mis amigas”, intentó justificar.
Sin embargo, las cámaras de seguridad del lugar registraron su accionar y el personal del bar la denunció por expresiones racistas.
En la causa se le atribuye el uso de la palabra “mono”, considerada en Brasil un insulto de fuerte carga discriminatoria.
El expediente quedó en manos de la 11ª Delegación Policial de Rocinha, que dispuso la retención de su documentación y el uso de un dispositivo electrónico de control mientras dure el proceso.
Páez reconoció el fuerte impacto que tuvo la exposición mediática. “Ahora estoy encerrada en un departamento porque sé que en todos los medios brasileños está mi cara y mi nombre”, confesó. También aseguró atravesar un momento de extrema angustia:
“Estoy recibiendo muchísimas amenazas. Cerré mis cuentas. Estoy muerta de miedo, literal”.
Finalmente, expresó arrepentimiento por su reacción.
“Obviamente fue la peor reacción. Estoy muy arrepentida”, afirmó, y remarcó: “No debería haber reaccionado así. No quise hacerles las señas a ellos directamente”.