Mientras tanto, avanza la investigación sobre uno de los accidentes ferroviarios más graves de los últimos años en España.
Se conoció que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) había registrado al menos ocho alertas técnicas previas en ese tramo de la línea.Según informaron medios españoles, las incidencias estaban relacionadas principalmente con fallas en los sistemas de señalización, además de inconvenientes en la catenaria y otros componentes de la infraestructura ferroviaria.
Las advertencias llegaron incluso al ámbito parlamentario. Durante el verano pasado, el Partido Popular presentó consultas en el Senado, a las que el Gobierno respondió que se habían atendido dos incidencias técnicas vinculadas a la señalización, asegurando que las condiciones de seguridad estuvieron garantizadas.
Desde el PP, sin embargo, señalaron posibles fallos de seguridad en el viaducto de El Valle, atribuidos a las altas temperaturas y a las vibraciones del tránsito ferroviario. El Ministerio de Transportes indicó que los aparatos de dilatación habían entrado en contacto con el raíl, situación que —según informaron— fue resuelta durante tareas de mantenimiento.
Otra de las incidencias mencionadas estuvo relacionada con una tarjeta de relés, componente clave del sistema de localización ferroviaria, que fue reemplazada para restablecer su funcionamiento.
Además, Adif había informado públicamente varias de estas fallas a través de sus redes sociales. Durante el último año se registraron demoras y averías en el tramo Adamuz–Villanueva de Córdoba, incluyendo problemas en la catenaria, reiteradas fallas de señalización y una avería en desvíos reportada el 23 de diciembre.
El siniestro volvió a poner bajo la lupa el estado de la infraestructura ferroviaria y las advertencias previas que antecedieron al trágico episodio.