Martes 20 de Enero de 2026, 00:46
La situación financiera de YPF atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. El último balance trimestral de la petrolera estatal confirmó que la compañía facturó USD 4.643 millones, pero cerró el período con una pérdida neta de USD 198 millones y un flujo de caja negativo de USD 759 millones, reflejando que la empresa no está logrando generar recursos genuinos para sostener su funcionamiento. En los tres trimestres ya publicados de 2025, YPF acumula pérdidas superiores a los USD 150 millones y un rojo en el flujo de caja libre que supera los USD 2.000 millones, señala el sitio La Política Online.
En paralelo, la deuda financiera total de YPF creció de manera acelerada. En diciembre de 2024 el pasivo rondaba los USD 6.800 millones y hacia fines de 2025 trepó a USD 9.595 millones, con estimaciones internas que indican que podría superar los USD 11.000 millones cuando se publique el cuarto trimestre. Este salto en el endeudamiento ocurre en un contexto de caída del precio internacional del petróleo y de desinversión en activos estratégicos.
Dentro de ese escenario, también se discute el esquema de remuneraciones del directorio. Lisandro Catalán, jefe de La Libertad Avanza en Tucumán, recientemente incorporado al directorio de YPF, percibe un sueldo cercano a los 140 millones de pesos mensuales, una cifra que se replica en otros directores titulares de la compañía. La actualización de honorarios aprobada por la asamblea de accionistas generó fuertes críticas debido a la magnitud de los montos, especialmente en un momento en el que YPF presenta pérdidas, reduce personal en distintas provincias y vende activos para obtener liquidez.
A su vez, el gasto en publicidad y propaganda se disparó. Solo en los primeros nueve meses de 2025, YPF destinó más de 88.000 millones de pesos en publicidad, lo que equivale a unos USD 75 millones al tipo de cambio financiero. Este nivel de inversión en imagen institucional convive con la delicada situación operativa de la empresa y con un ajuste laboral que dejó a miles de trabajadores fuera del sistema en la Cuenca del Golfo San Jorge.
El desprendimiento de activos rentables es otro de los ejes de la discusión. El caso más resonante fue la venta del 50% de Profertil por USD 635 millones, una empresa que generaba un EBITDA anual de USD 235 millones y producía el 60% del fertilizante consumido en el país. También avanzan los planes para vender Metrogas y distintas áreas petroleras convencionales, lo que implica que YPF se está desprendiendo de sectores que históricamente aportaban ingresos en dólares para cubrir necesidades financieras inmediatas.
La venta del área Manantiales Behr a Rovella Capital marcó además un punto de tensión dentro del directorio. No solo por el valor de la operación, sino por el perfil del comprador, una firma sin experiencia en explotación petrolera y vinculada a la causa Cuadernos. Para una empresa que cotiza en Wall Street y promueve estándares de “compliance”, la operación generó cuestionamientos tanto internos como externos.
En síntesis, el contraste es evidente: mientras YPF acumula pérdidas millonarias, incrementa su deuda y avanza con un fuerte ajuste y venta de activos estratégicos, los directores —incluido el tucumano Lisandro Catalán— continúan cobrando sueldos del orden de los 140 millones de pesos por mes, lo que reaviva el debate sobre la gestión y las prioridades de la petrolera estatal.