Martes 20 de Enero de 2026, 06:10
Una compleja situación judicial y personal atraviesa en Brasil la abogada e influencer santiagueña Agostina Páez, quien permanece imposibilitada de abandonar Río de Janeiro desde el 14 de enero y quedó envuelta en un nuevo episodio de extrema tensión luego de que varios individuos irrumpieran en el departamento donde se alojaba, lo que derivó en gritos, forcejeos y una mudanza urgente a un lugar que se mantiene en reserva.
El caso se originó tras una salida nocturna en la zona sur de Río, cuando Páez y un grupo de amigas asistieron a un boliche. Al finalizar la velada, se produjo una discusión por el cobro del consumo que escaló a un enfrentamiento verbal con personal del local. De acuerdo con la denuncia, las cámaras de seguridad registraron a la joven retirándose del lugar mientras imitaba gestos y sonidos de un mono y pronunciaba esa palabra en un contexto considerado peyorativo y discriminatorio, lo que motivó una acusación por injuria racial.
A partir de esa denuncia, la Justicia brasileña dispuso restricciones que le impiden salir del país mientras avanza la investigación. En ese marco, la joven pasó de un hotel a un departamento, donde en las últimas horas se produjo un confuso incidente que profundizó su estado de angustia.
Según relató su abogado en la Argentina, Sebastián Robles, Páez salió brevemente a comprar alimentos y, al regresar, se encontró con tres personas que dijeron ser policías, aunque la situación fue desordenada y poco clara. Minutos después se desató un altercado dentro del edificio, con empujones y gritos de auxilio.
La situación derivó en la intervención de los responsables del inmueble, quienes le solicitaron que abandonara el departamento. Así lo confirmó su padre, Mariano Páez, quien expresó la preocupación de la familia y aseguró que su hija se encuentra aterrada. Tras el episodio, la joven se mudó nuevamente y se evalúa un viaje urgente de familiares a Brasil para brindarle contención.
En paralelo, el estudio jurídico Roitman, encabezado por un abogado argentino radicado en Brasil, asumió la defensa local, mientras que Robles coordina las acciones desde la Argentina. La joven ya fue recibida por funcionarios del consulado argentino, que le ofrecieron asistencia consular sin intervenir en el proceso judicial. Está previsto que Páez comparezca ante el juez Orlando Eliazaro Feitosa, del Tribunal de Justicia de la capital carioca, instancia clave para definir su situación.
La defensa anunció que solicitará el secuestro de los videos del incidente ocurrido el 14 de enero, al considerar que el contexto de las imágenes no fue correctamente interpretado. Además, anticipó la presentación de un recurso de hábeas corpus al entender que la joven se encuentra sometida a restricciones severas en un escenario confuso.
La causa reviste gravedad, ya que en Brasil la figura de injuria racial está equiparada al delito de racismo, que contempla penas de entre dos y cinco años de prisión y no admite excarcelación bajo fianza.
Según trascendió, Páez aún no cumplió con la colocación de una tobillera electrónica, medida ordenada por la Justicia para evitar una eventual salida del país, y dispone de un plazo de cinco días para hacerlo.
Desde la Policía local, el jefe de la Comisaría 11, Diego Salarini, indicó que la investigación se encuentra en su etapa final y que el expediente sería remitido al Ministerio Público a mediados de semana, tras la toma de nuevas declaraciones a la denunciante, testigos y al gerente del local donde se produjo el hecho.
Mientras tanto, la defensa cuestionó la dureza de las restricciones impuestas y remarcó que aún no existe una determinación clara del hecho investigado. En ese contexto, Páez continúa a la espera de definiciones judiciales, en un escenario marcado por el temor, la exposición pública y la incertidumbre sobre cuándo podrá regresar a la Argentina.