“El suelo tucumano está prácticamente impermeable y el agua ya no tiene dónde ir”, advirtió un geólogo sobre el manejo del agua y la falta de obras
Martes 20 de Enero de 2026, 12:33
Juan Ángel García, máster en gestión y educación ambiental, sostuvo que las lluvias expusieron la falta de mantenimiento en los ríos y canales. Advirtió que sin inversión estatal los desbordes seguirán siendo inevitables.
Las lluvias persistentes que afectan a Tucumán siguen generando complicaciones en distintos puntos de la provincia. Más allá del volumen extraordinario de precipitaciones, especialistas advierten que el verdadero problema está bajo tierra: los suelos se encuentran saturados y el sistema de drenaje, tanto natural como artificial, no da abasto.
Así lo explicó el geólogo Juan Ángel García, máster en gestión y educación ambiental y profesor de la Facultad de Ciencias Naturales, quien remarcó que este tipo de eventos no son una sorpresa. “Cada 10 o 15 años ocurren estas fases paroxísmicas. Es algo cíclico y predecible. El problema no es la lluvia, sino no estar preparados”, sostuvo.
Según García, Tucumán atraviesa uno de esos períodos extremos propios de los sistemas naturales. “La naturaleza no es una ciencia exacta. Hay años lluviosos, luego sequías. El sistema funciona así y hay que entenderlo de ese modo”, señaló. En ese contexto, explicó que la saturación del suelo ocurre cuando este ya no puede absorber más agua, por lo que el excedente comienza a escurrir en superficie, aumentando el riesgo de inundaciones.
Uno de los factores clave es la presencia de la napa freática en gran parte del Gran San Miguel de Tucumán y el sur provincial. “La napa está entre los tres y cuatro metros de profundidad y en verano sube porque se alimenta del agua de lluvia. Cuando el suelo se satura, deja de absorber y el agua corre”, detalló.
El geólogo también explicó el rol de la Sierra de San Javier en el ciclo del agua. “Es una verdadera esponja que capta las precipitaciones y las deposita en el subsuelo tucumano. El agua de calidad que hoy se extrae a 300 metros de profundidad existe gracias a ese sistema natural, y hay que cuidarlo”, afirmó.
Sin embargo, García fue contundente al marcar que el problema se agrava por la falta de obras y de mantenimiento. “Los canales, los ríos y el sistema cloacal están colapsados. El Canal Norte, por ejemplo, es una obra de 1940 y no tiene mantenimiento desde hace décadas. Todos los veranos vivimos en vilo”, denunció.
También explicó que el tipo de suelo predominante en el Gran San Miguel de Tucumán -limo arcilloso- es “muy plástico y prácticamente impermeable”, lo que dificulta aún más la absorción del agua. “Eso explica por qué hay zonas que se complican mucho más que otras, pero también tiene que ver con la ausencia de drenajes adecuados”, agregó.
En ese sentido, recordó que los ríos son responsabilidad del Estado y que, sin mantenimiento, terminan desbordándose. “En Tucumán no se hacen obras hidráulicas de envergadura desde hace 65 años. La última fue El Cadillal. Desde entonces, nada”, apuntó.
Para García, los errores se repiten año tras año: “No es que las obras estén mal proyectadas, es que no se mantienen. Hubo un año en que se cayeron 11 puentes por falta de mantenimiento. Canales con árboles adentro, plantas de tratamiento abandonadas, túneles que se inundan siempre”.
Consultado sobre las soluciones, fue tajante: “Invertir, invertir e invertir. El Estado debe invertir en infraestructura, en obras de drenaje y evacuación. Pero como son obras que quedan enterradas y no se ven, a los políticos no les gusta hacerlas”.
Finalmente, advirtió sobre los riesgos de modificar los cauces naturales. “El río tiene memoria. Cuando llueve el doble o el triple, vuelve a su antiguo cauce. Cambiarlo sin planificación es muy peligroso”, alertó.
Mientras continúan las lluvias en la provincia, el especialista insistió en la necesidad de planificación, previsibilidad y mantenimiento sostenido. “Estos eventos van a seguir ocurriendo. La diferencia entre un problema manejable y una catástrofe está en lo que hagamos antes”, concluyó. /La Gaceta